Tapa: Piedra Libre

Séptimo Número Acento Propio
Tapa N° 7 - 08/08/07

Entrevista 1: Silvina Martínez, abogada especialista en Medio Ambiente

El Camino posible


En voz de alguien que supo cómo se resolvió un conflicto tan complejo como el de las canteras (el Polo Petroquímico de Bahía Blanca) una experta tandilense dice que de nada sirven las clausuras de las explotaciones o incentivar a la población contra los empresarios mineros. Ni siquiera ve como algo viable, por ahora, a la expropiación. “Es mucho más práctico la delegación de competencias para controlar, flexibilizar posiciones y aceptar que lo hecho, hecho está. Hay que mirar para adelante, sin apremiar a nadie”, dice Silvina Martínez.Y propone la creación de una Secretaria de Medio Ambiente Municipal.

El suyo no es un testimonio más. Porque además de ser tandilense y sufrir de cerca el deterioro que soportan las sierras desde hace décadas, lo avala su profesión. Una especialidad que la llevó a ser reconocida en otras ciudades del país, donde acumuló lecciones y experiencias en un tema clave hoy para Tandil: el derecho ambiental.

Silvina Martínez es abogada. Y su gran lección de trabajo no está muy lejos de aquí. Durante años, la experta fue partícipe fundamental de los debates en Bahía Blanca por la controversia pública generada a raíz de contaminación del Polo Petroquímico. Una polémica sin salida aparente, que un día terminó en un acuerdo, sorprendente y definitivo.

Allí también hubo pujas, debates y polémicas. Martínez observa Tandil y no se sorprende: lo que sucede parece un calco del supuesto callejón sin salida que alguna vez paralizó a Bahía Blanca.

Una polémica que allá terminó en acuerdo después de un largo trabajo, y que acá parece caer en un inevitable y frustrante punto muerto. Las condiciones, parece, no son las mismas. La especialista usa citas para describir situaciones confusas. Para la disputa por las canteras tiene la suya, una paradoja de larga data, nacida de las primeras reuniones ambientales, a principio de los 70.

“La primera cumbre que se hizo sobre medio ambiente se llamaba ‘Cumbre Mundial de Medio Ambiente Humano’, en el año ‘72. En ese entonces, pensábamos que estábamos solos en la tierra, y que el medio ambiente éramos nosotros y nada más. Con el paso de los años los seres humanos nos dimos cuenta que no era así, y por eso las cumbres de medio ambiente son mundiales”, recordó Martínez.

La evocación no es caprichosa: la especialista está segura de que todos los actores involucrados en el problema de las canteras en Tandil están convencidos de que, íntimamente, están solos. Les sucede a canteristas, ambientalistas y autoridades.

Incluso, el sentimiento de soledad provoca aislamientos y endurecimiento de posiciones para intentar aumentar réditos de negociación. Una reacción que, paradójicamente, los aísla de las soluciones. Para Martínez, así no hay salida: la estrategia de fijar posturas de máxima, irreductibles, para entrar fortalecidos a una negociación “no tiene efecto alguno” y carece de la “menor efectividad”, insiste Martínez.

Recetas fallidas

“Las declaraciones estridentes, las posturas de máxima, abortar el diálogo… Todo eso no sirve para nada. Jamás desembocan en algo concreto. Cualquier bravuconada es colocar un parche sobre una herida grande. Tal vez sirva al principio para contener, pero tarde o temprano todo se va a desbordar”.

La experta en derecho ambiental, incluso, no circunscribe el análisis a los sectores involucrados directamente (Municipalidad, empresarios y ambientalistas). Además, pone en tela de juicio algunas actitudes que, muchas veces, cuentan con aval mayoritario de la sociedad.

“El apoyo popular al cierre de las canteras en Tandil es una obra del desconocimiento”, dice sin tapujos. “Porque cuando hablamos de cuestiones ambientales, la gente piensa que nos referimos siempre a contaminación de ríos, industrias o grandes desastres; pero no es sólo eso: incluye también los deshechos que uno tira en la casa, en los desagües cloacales. Creo que hay un enorme desconocimiento que nace de creer que sólo algunas actividades contaminan”, opina.

-¿Cómo fue que en Bahía Blanca sectores antagónicos pudieron encontrar una sana relación entre producción y cuidado del medio ambiente?
-En el asunto de la petroquímica, en realidad el control lo tenía la provincia de Buenos Aires, que ejercía a través una delegación, un decreto ley por intermedio del cual la provincia delegó a Bahía Blanca la cuestión de los controles y la aplicación de multas. Y la Municipalidad de Bahía Blanca, en base a ese decreto, creó algunos entes dentro de la Secretaría de Medio Ambiente, como el Comité Técnico Ejecutivo, que es un comité multidisciplinario, donde hay químicos, gente de seguridad e higiene que controla emanaciones de gases, contaminación del suelo y contaminación del agua. Con todo eso y los controles se establecen las sanciones a las industrias. La realidad es que hay un diálogo muy fluido entre la Secretaría de Medio Ambiente y las petroquímicas. Por los actores involucrados, hay un paralelismo con lo que sucede en Tandil. Cuando vi lo de las de canteras, inmediatamente asocié el tema.

-¿Qué cambios hicieron allá para poder salvar la cuestión?
-Cambió el control. Antes lo hacían desde La Plata, a 800 kilómetros de Bahía Blanca. De modo que eran muy esporádicos, casi programados. El día que iban los inspectores a especificar si había contaminación en el aire, los dueños de las petroquímicas ya tenían todo preparado dentro de las normas ISO de seguridad.

-¿Está probado que el control a distancia no sirve?
-El control a distancia no sirve bajo ningún punto de vista. Porque hay que estar en el foco del conflicto y saber cómo es la problemática diaria. De lo contrario es imposible.

-¿Con eso alcanza?
-No, en Bahía Blanca, además, hay un 0800 donde la gente pueda denunciar si hay algún escape, si siente olores determinados o si tiene algún problema ambiental. Puede llamar y denunciar el problema. La Secretaría lo levanta y le da curso, pero no en forma de expediente, sino que directamente se pone a trabajar en el problema. Va y verifica. Me parece que la Secretaría tiene que ser muy activa en ese sentido. Ahora mismo funciona, incluso, el Comité Técnico Ejecutivo, que dos o tres veces por mes sale a la ciudad y verifica por su cuenta las emisiones de gases a la atmósfera que producen los vehículos. Esto muestra que se ha expandido sus funciones, que antes estaban acotadas a controlar el Polo.

-¿Y Tandil?, ¿cuál es la solución?
-La solución en Tandil es una delegación. Tendrían que hablarlo directamente con la Provincia y tratar de presentar un proyecto para que el Estado bonaerense, a través de la ley en materia minera, pueda delegarle el control. Es el punto fundamental. No hay otra forma. Porque cerrar las canteras no es la solución.

-¿Por?
-Porque es ponerle un parche a un problema que ya existe y que además te genera otra cantidad de problemas: desocupación en primer momento, desabastecimiento y otros tantos inconvenientes de carácter ambiental. Porque no es “cierro una cantera y nada más”: la cantera funciona con una cantidad de agua determinada, son aguas estancadas, esas aguas se contaminan; además, al cerrar el espacio abierto de una cantera de un día para otro, corresponde hacer un estudio de impacto ambiental para ver cuál es la problemática que va a generar a futuro. No se puede ignorar que, donde hubo una sierra y ahora hay un agujero enorme, los vientos pasan de otra forma, y el clima pasa a ser diferente.

-En Tandil el escepticismo es cada vez mayor. Se probó un acuerdo marco que surgió tras un interminable debate. Ahora parece que prima la idea de aplicar el bisturí, definitivamente.
-Es un error. He sido testigo, y estoy convencida a pleno, de que las mesas de negociación siempre terminan en un diálogo fructífero, siempre, si hay flexibilidad, claro, porque si vos te ponés en una postura dura ante el otro y ves solamente lo que vos opinas, eso no sirve.

-¿A cuál de los sectores le dirige ese mensaje? ¿A los funcionarios municipales, a los provinciales, a los empresarios mineros?
-A todos. Y eso incluye a los canteristas. Es un ida y vuelta. Se tienen que flexibilizar posiciones desde el lado del municipio y desde el lado de las canteras. ¡Pero también hay que empezar a contener!

Negociar, negociar y negociar

- ¿Cuál debería ser la prosecución de esta historia?
-Hay que ampliar el control sobre las canteras, que ellos, los empresarios mineros tengan confianza en que uno no es que quiere cerrar las canteras y tomar tierras que les pertenecen. Las cosas se hacen de a poco. Es decir, primero se controla, se evalúa si ellos tienen ideas alternativas. Ese es el punto. Si uno se pone a negociar con una persona desde una postura inflexible, no le das al otro el lugar para que piense las ideas que tiene. Yo creo que ellos, que deben tener una idea paliativa, no están abstraídos de la realidad de la contaminación de las canteras y de la extinción de las sierras de Tandil. La clave en esta instancia es darles la confianza para que se puedan sentar a dialogar.

-Pero la realidad es que las canteras parecen ser un cáncer que va a terminar con las sierras. Suena dramático.
- Me parece que es lo mismo que la vida: cuando tenés un problema no mires para atrás. No tiene sentido entrar en detalles sobre qué pasó, qué fue lo que lo generó. El problema está. Y ahora hay que solucionarlo. Y eso de las soluciones de un día para otro no existen. Van a generar otro montón de problemas a los que después también habrá que buscarles una solución. Esto es poner un parche y generar otra cantidad de problemas que van a repercutir en Tandil.

-¿Estamos atrasados entonces? ¿Cómo se dirime una situación como esta en Europa, por ejemplo?
- En Europa se parte de la idea de que el problema ya lo tenés. Si en algún momento tenés una cantera que cumplió todos los requisitos y que la habilitaron, bueno, se busca la manera de empezar a cambiar algunas cosas. Lo que existe allá en un montón de normativas que te permiten hacer o no hacer algo. Te limitan y te controlan. Pero no seamos necios: explotaciones hay en todos lados. ¿Sabe una cosa? Acá en Tandil hay algo que me llama poderosamente la atención: no tiene Secretaría de Medio Ambiente. Es una ciudad muy verde, una ciudad que tiene un montón de recursos naturales y de problemáticas ambientales, y no tiene una Secretaría de Medio Ambiente.

-Usted dice que sería el primer paso para encontrar soluciones al estilo el “primer mundo”.
-En el Primer Mundo podríamos hablar de políticas de contención. Primero, tiene que haber un marco normativo para la creación específica de una secretaría ambiental y de un área específica que se dedique a ver estos problemas, a plantearlos y darles una solución, pero no detrás de un escritorio. Firmar papeles para que se haga esto o se deje de hacer esto no es una solución. Hay que salir de atrás del escritorio, hay que ir hasta el lugar a ver que opinan las personas y crear un marco normativo específico para que esto funcione en sí.

-El ejemplo que ha tirado sobre la mesa es el del Polo Petroquímico, pero, ¿realmente ha sido un caso tan digno de citar?
-De siete años a esta parte ha avanzado un montón en el tema del cumplimiento, porque se está muy encima, el Polo tiene que cumplir con el tema de las normas ISO, que son las normas internacionales de seguridad. Y así es como todo avanza. Un detalle: la semana pasada hubo una rotura en una cañería y tuvieron que parar la planta y arreglar la falla para después volver a producir. Y con el tema de la escasez de gas diseñaron toda una política de contención, porque había mucha gente que no trabajaba en determinado momento por las restricciones.

-Cuesta creer que hayan arribado a semejante nivel de consenso. Tandil parece muy lejos de eso, todavía.
-¿Sabe cómo empezamos a avanzar? Tuvimos un problema grave en el 2002, que fue el escape de una nube de cloro que, gracias a Dios los vientos favorecieron a Bahía y se fue para el lado del mar. Sino hubiera sido un desastre. A partir de eso fue que las políticas se hicieron mucho más restrictivas y controladas, pero también es cierto que hay mucho diálogo entre la Subsecretaría de Medio Ambiente de Bahía Blanco y el Polo Petroquímico.

-Usted no habla de soluciones categóricas, de máxima, como las que se escuchan en Tandil: prohibición definitiva de voladuras, expropiaciones...
- Lo de la expropiación de las sierras habría que analizarlo muy en detalle, como también habría que ver el costo. Una cosa es cuando vos tenés una cantera determinada, una sierra determinada. En este caso, no podés parar de un día para otro y dejar todo como está. Hay que encontrar una forma sustentable. En derecho ambiental se habla de la agenda 21, que es la que se creó a partir de la Cumbre Mundial de Río 92, que trata sobre la prevención y luego, en segundo término, plantea que a ese lugar hay que enmarcarlo de una determinada forma. ¿Para qué?, para que no siga avanzando ese daño y tratar de volver las cosas al estado anterior.

-Disculpe doctora, pero con las canteras eso es imposible: hay agujeros que avergüenzan hasta a los turistas.
-Ya sé que en las canteras es casi imposible, pero mientras tanto sería adecuado tratar de buscar una política paliativa para que eso se restablezca como una zona natural en sí.

-Estaría la alternativa de expropiar…
-La expropiación me parece que es un segundo paso para hablar. Pero no es tan sencillo: el costo económico es altísimo y Tandil vive, hay que aceptarlo, de la explotación de las canteras. Por eso también creo que es irreal pensar en una expropiación y en cerrar las canteras de un día para otro. Porque los canteristas también, en un principio, con los picapedreros, tenían otra concepción, cuidaban más el medio ambiente. Lo que pasa es que ahora, con la avanzada de la ciencia, la forma de explotación es otra y la contaminación es otra. Entonces es cuestión de sentarse a negociar con ellos y ver qué les parece, que no lo sientan como un control estricto en sí, sino que es un control para evitar males mayores. Hay que encontrar la forma de que se hagan controles que sean eficientes, efectivos y de cuidado extremo; por eso es importante que los canteristas no sientan que se los apremia. Porque así ellos se ponen en una postura demasiado rígida y no van a negociar nada. Contengámoslas, cuidemos el sentido ambiental pero creemos un marco normativo y que vayan de a poco agregándose más controles y normas que cumplir.•

Entrevista 2: Horacio Villalba, geólogo

“Hay mucho 'verde' que quiere eliminar las canteras para hacer especulación inmobiliaria”

El geólogo Horacio Villalba es políticamente incorrecto. Defensor de una actividad que repele casi todo Tandil, considera “extrema” la hostilidad al trabajo en las canteras y cuestiona a organizaciones ecologistas. El profesional critica, ataca y polemiza: “A los empresarios se les pega con un caño, como si fueran delincuentes. Pero acá hay falsos ecologistas, que persiguen negocios fabulosos”. Además, instala otra controversia: asegura que la “inseguridad jurídica” puede, como nunca antes, ahuyentar cuantiosas inversiones.

Es geólogo. Pero habla como asesor letrado; cual abogado del diablo, una etiqueta que prefiere no asumir, al menos públicamente. Cuando Tandil todo pone a los canteristas en el banquillo -y ellos ejercen su derecho a no declarar- Horacio Villalba rompe el histórico hermetismo en un reportaje a fondo, sin concesiones, con Acento Propio.

Su tarea como vocero de los acusados soporta avanzar cuesta arriba: no es para cualquiera justificar lo que para muchos vecinos resulta indefendible. Inteligente e intuitivo, Villaba no niega las obviedades: los barrenos dañan las sierras. Sí rechaza, sin embargo, la hostilidad extrema de la mayoría de los tandilenses.

A lo largo de la charla, tendrá un alegato de cabecera, que no abandonará: “A los mineros se les pega todos los días con un caño, como si fueran delincuentes. Pero lo que hacen es lícito”. El geólogo tiene sus propios acusados. Uno será el gobierno municipal, al que le reprochará su “nulo nivel de diálogo” y su trato “agresivo y áspero”: no escatimará en cuestionamientos al Estado por el polémico traslado fuera de la poligonal comprendida por las rutas 30, 74 y 226, y señalará que la política le esquiva a la cuestión de fondo.

“Nunca hubo una propuesta seria que incluya partidas monetarias, subsidios, cese de operaciones, ventajas impositivas e intervención de la Nación. La solución pasa por definir quién pone la plata, es decir, el cascabel al gato. Todos dicen que no en la charla de café, pero nadie quiere pagar el costo en los papeles”.

Pero Villaba también le apunta a otros supuestos responsables, todavía más controvertidos: operadores inmobiliarios encubiertos en ropas ecologistas. “Hay mucho verde, entre comillas, que en realidad persigue un fabuloso negocio inmobiliario, que en Tandil es extraordinario.”

“Catonni ya está condenado”

El especialista aportó su visión sobre el origen del conflicto, que -según él- tiene dos vertientes: una ambiental y otra de uso. “´Carba´, la firma más emblemática y que mayor volumen de extracción registra, nació hace 100 años. Su propietario es dueño de 475 hectáreas de sierra. Y le dicen que mañana se tiene que ir a Gardey. ¿Qué le dan a cambio? El problema deja de ser ambiental para transformarse en económico”, dijo.

Después fue todavía más allá: “Si al canterista le ofrecés, en forma concreta, una suma económica para que se vaya a otro lado, se va. No habría ningún tipo de problemas. Ellos están dispuestos a charlar, pero si les preguntás algo. Acá se les pega con un caño todo el día como si fueran delincuentes. No se ve que lo que hacen es lícito. No roban”. Para el geólogo, la dirigencia es responsable: “Nadie se quiere hacer cargo”.

Villaba también se refirió de un tema candente: “El Trincante”, la cantera ubicada en La Movediza, propiedad de Carlos Catonni, la primera que ya cuenta con el certificado de defunción, tanto por decisión provincial como por duros reveses judiciales. Uno de ellos el fallo de la Cámara de Apelaciones de Azul, que confirmó una sentencia en Primera Instancia que la obliga a cumplir estrictas normas de voladura. Para Villalba, el dictamen azuleño viola nomras existentes. “Existe una ley nacional de uso de explosivos que coloca al Registro Nacional de Armas (Renar) como único órgano de control de uso en la Argentina. El juez no puede opinar sobre las cargas”, disparó. “Catonni se siente el pato de la boda, ya está condenado”.

“Están cumpliendo con la mitigación”

-Miguel Lunghi llegó a la Intendencia con la consigna “ni una explosión más”. Él se fijó como objetivo el traslado…
-No se dice toda la verdad a la gente. Aquí hay un conflicto de usos, donde uno predomina sobre otro. Hay actividades históricamente asentadas en la ciudad. Por caso, “Metalúrgica Tandil”: te frena la expansión del desarrollo urbano, porque está ubicada en una zona que hace 50 años estaba a 1.000 metros de la población. Al caer la Piedra Movediza [1912], la gente se enteró de a poco porque estaba lejos y en el campo. Cuando avanza la edificación de viviendas, se genera este conflicto. La gente equivoca el punto de discusión: nadie pone en duda el daño paisajístico que produce una minera. Está legislado y estudiado en todo el mundo. Sería ingenuo si diría que no destruye el paisaje o no hace un agujero.Pero acá la variable ambiental para planificar el crecimiento nunca se tuvo en cuenta; no en Tandil, en el país. Primero llevan el barrio Arco Iris a la Ruta 226 y después llevan los servicios: no tienen cloacas. La infraestructura va atrás del crecimiento. Eso es lo que no hay que hacer.

-Habla de una actividad lícita, pero las canteras no cumplieron con los programas de mitigación según las inspecciones del Estado bonaerense…
-Esa es la versión municipal. El estudio de impacto ambiental se eleva a la Dirección Provincial de Minería, que luego lo deriva a la Secretaría de Política Ambiental. Se aprueba o no, y después vuelve a Minería para ser notificado al canterista. Se hace cada dos años. Carba, cuando se firmó el famoso Acuerdo Marco, presentó un plan de mitigación paisajística a 20 años. Está haciendo un escalón que es antieconómico.

-Pero todavía no culminó…
-Por supuesto, están haciendo un escalón en las sierras, es un proyecto a largo plazo que avanza.
-Ratifica que las mineras están cumpliendo con los planes de mitigación del daño…
-Sí. El problema es que el cumplimiento que según la Provincia resulta bueno o normal no coincide con las aspiraciones del Municipio.

“Quieren construir hasta las antenas”

-Usted denuncia la falta de una propuesta financiera concreta, con beneficios impositivos, subsidios… Pero la gente, sobre todo la militancia ecologista, no quiere que se le otorguen facilidades a quienes se enriquecieron con la degradación del patrimonio natural…
-Cuidado con el conflicto de intereses. No cambiemos las canteras por la especulación inmobiliaria. Hay mucho verde, entre comillas, que en realidad persigue un fabuloso negocio inmobiliario, que en Tandil ya es extraordinario. Quizás buscan construir hasta las antenas (en alusión a la cima de los cerros). ¿Quieren conservar las sierras para que la gente disfrute paseando, o sólo buscan cambiar un negocio por otro? Hay que diferenciar al ambientalista que pugna por las áreas intangibles del que sólo quiere virar el uso.

-¿No teme quedar parado como el abogado del diablo con estas declaraciones, a la luz de que existe un consenso general en contra de la destrucción de las sierras?
-No, sería un idiota si desconozco el daño ambiental. Simplemente digo que no se da toda la información. ¿Le preguntaron al vecino de Gardey si quiere que haya un polo minero en su localidad?

-¿Por qué los empresarios, salvo contadísimas excepciones, se esconden de los medios de comunicación?
-La mayoría es gente de trabajo que no sabe enfrentar a la prensa. Están muy mal mirados. Hay hijos de empresarios que tienen problemas cuando el entorno se entera que su padre tiene una cantera. A nadie le gusta ser tratado como un delincuente.

- ¿La extracción de piedra es hoy una oportunidad de enriquecimiento?
-Tuvo una muy buena rentabilidad, del orden de 8 por ciento, hasta hace un año. Luego se volvió aún más atractiva, gracias al auge de la construcción. ¿De dónde cree que saldrá la piedra para repavimentar la Ruta 30? Debemos pensar si queremos, en vez de hormigón, casas de madera o de goma. Hay un doble discurso…

“Hay muchos inversores atentos a lo que pase en Tandil”

Villalba asegura que el gobierno nacional tiene una postura mucho más liberal que la Provincia en temas mineros. Y tiene un argumento: sólo en 2007, se prevén inversiones que alcanzan los 18.000 millones de dólares. Para el licenciado, desde la Casa Rosada resguardan la seguridad jurídica.

-¿Cree que el traslado de las canteras fuera del casco urbano genera inseguridad jurídica?
-Sí, representa un avasallamiento legal y hay mucha gente atenta a lo que pase en Tandil. Entre ellos, Camargo Correa (la compañía brasileña que compró Loma Negra), que invirtió 400 millones de dólares en Barker.

-Según su visión, ¿lo que ocurra en Tandil puede ahuyentar inversiones?
-Por supuesto. Existe una visión discriminatoria para con un solo rubro, el minero, con respecto a lo ambiental en lo global. No es la misma la actitud de la Secretaría de Política Ambiental bonaerense con Tandil que con Olavarría.

-¿Qué opina sobre la creación de caminos turísticos para restringir el transporte de piedra en los accesos a las mineras?
-Prohibir el paso de los camiones es jurídicamente imposible, más allá del discurso político o la charla de café.

-¿Y el aumento de la tasa de extracción?
-Canteras como Carba, lograron en los 90 el beneficio de la estabilidad fiscal por 50 años. Le subieron los impuestos al 300 por ciento (por ordenanza). Bien, pagarán, pero inician automáticamente una acción judicial. Eso irá a juicio, y si la Municipalidad pierde, eso será costeado por los tandilenses.•

El Negocio Inmobiliario

Cuesta arriba y cuesta abajo


En sólo tres años, el valor de los terrenos en las zonas altas de la ciudad -Golf, Av. Don Bosco, El Centinela- se duplicó. El incremento de los precios y la creciente demanda fueron acompañados, además, por el desarrollo de otros sectores de la economía local, como la construcción, el turismo y la venta de servicios. Con la llegada de las nuevas inversiones y el incremento del consumo, provocado en gran medida por el aluvión de viajeros de medio y alto perfil adquisitivo, se abrió otro paisaje de recursos en la postal tandilense.

En el origen de este circuito de capitales, el mercado inmobiliario se consolidó, en parte por el crecimiento del casco urbano y, en parte, por la compra-venta de parcelas en el corazón del paisaje serrano. Se trataba de un negocio rentable, si se tiene en cuenta que un lote promedio, de unos 3 mil metros cuadrados, tiene un precio de venta de 30 mil dólares (como mínimo) que le deja al operador unos 1800 dólares de ganancias. Sin embargo, en los últimos meses, las inmobiliarias comenzaron a abandonar este importante nicho de recursos para refugiarse casi exclusivamente en la oferta y demanda de construcciones urbanas.

Sucede que consideran que existe un “clima de inestabilidad jurídica” que pone límites al establecimiento de nuevos emprendimientos turísticos en las zonas más cotizadas de la ciudad. Un clima que se acentuó las últimas semanas, con la promulgación del decreto del ejecutivo municipal que paraliza la actividad en las canteras. Los precios de los terrenos se estancaron, las transacciones inmobiliarias se volcaron sobre el asfalto y los operadores decidieron bajar las cortinas.

“Acento Propio” decidió consultar a un grupo de empresarios locales de bienes raíces para desentrañar el por qué de los vaivenes de lo que todos califican como “un muy buen negocio”.

La incertidumbre y el retroceso

El negocio inmobiliario en Tandil parece atravesar un momento de relativa parálisis en comparación con el ascenso constante que había registrado en los últimos tres años. Según muchos analistas, la incertidumbre sobre el destino jurídico y político de los terrenos sobre las sierras puso “en evidencia las debilidades” de la actual gestión comunal para garantizar la estabilidad de aquel plan de desarrollo local, basado casi exclusivamente en las actividades turísticas.

Los empresarios del sector acuerdan, y con más de un argumento.

El primero, “la ausencia de precisiones” sobre el futuro de esas áreas, lo que explicaría el congelamiento de los precios y la paralización de las transacciones en los terrenos serranos.

Según el operador local, Gustavo Favre, la mecánica de la compra-venta de terrenos dentro de la Poligonal se ve dificultada por la falta de respuestas de los funcionarios comunales. “Vas a la Municipalidad para ver si se puede vender un lote y te dicen que no saben. No te dan ni cinco de bolilla”, se queja Favre, que en los últimos meses dice que padeció la fuga de clientes debido a la imposibilidad de tasar lotes o de asegurar la viabilidad del comienzo de obras de construcción en esos predios. Para el empresario, la imposibilidad de gestar un mercado fiable determina que “la gente no compre y muchos que iban a invertir en Tandil se vaya a invertir a otro lado”.

Así, la política preservacionista parece limitar los emprendimientos turísticos que la propia gestión intenta impulsar. Los operadores inmobiliarios son más duros y aseguran que se trata de “la ausencia de un proyecto integral, a mediano y largo plazo, que conjugue la protección del patrimonio natural con las actividades productivas que le permitieron a la ciudad posicionarse en el mapa turístico nacional”.
Esa carencia trae consecuencias. En los últimos meses hubo un congelamiento de los precios de lotes ubicados en los puntos más atractivos del paisaje local. La razón: “el clima de incertidumbre jurídica”, que hizo retroceder de la demanda.

Para el martillero Gustavo Archuby, vender hoy un terreno serrano para un emprendimiento turístico o para una propiedad particular, en estas condiciones, es como “venderle un auto a un elefante”. El empresario considera que “hay interés, pero son muy pocas las operaciones que se hacen, dado que no sabemos lo que se va a hacer a futuro o lo que se puede hacer ahora y lo que no”.

Este contexto define las nuevas preferencias de las grandes inmobiliarias que, como asegura Favre, “se hacen fuertes en la planta urbana con el desarrollo de edificios, complejos y casas; y no en la zona de la sierras”.

En Tandil regular es bueno

La segunda cuestión que por estas horas dice “preocupar” a los empresarios inmobiliarios son los riesgos de la venta indiscriminada de los accesos y periferias de los paisajes naturales.

En rigor, la falta de regulación en el uso de las propiedades adquiridas por particulares para que no perjudique el paisaje y el libre tránsito de los visitantes ya dejó secuelas en la ciudad. Los ejemplos abundan: el silo del Dique, aún inamovible, el mosaico arquitectónico del country, la creación de clubes privados en los valles escondidos y el emplazamiento de hoteles de primera clase en los cerros, son sólo algunos casos.

En términos de Gustavo Archuby, la prioridad sería “verificar el destino de las tierras y que (ese uso) no desmerezca al lugar”. porque “éste es el mercado que se vino desarrollando en los últimos años y que le dio impulso a Tandil”.

Los operadores inmobiliarios no se muestran políticamente incorrectos y dicen adherir “de pleno” con los ánimos preservacionistas. El discurso es unánime: el turismo es la actividad económica que le dio el espaldarazo a la ciudad y “hay que explotarlo”.

Con el cese de la actividad en las canteras, decretado por el Intendente Miguel Lunghi, se abrieron nuevas urgencias. Todos acuerdan en la necesidad de llevar esas empresas fuera de la Poligonal, porque atentan contra belleza del “entorno verde” que hace de Tandil un destino privilegiado del turismo. Pero también indican la necesidad de crear mecanismos que aseguren que los esfuerzos por defender ese magnífico entorno redunden en un beneficio de largo plazo para la comunidad tandilense.

En este sentido Favre advierte: “Si se liberan esos terrenos al negocio inmobiliario hay que regularlo de manera que ese mercado no termine tapando las sierras”. En la visión del operador, la venta indiscriminada podría crear un cerco. “Hoy por hoy el turista puede venir y llegar a la sierra sin pagar, pero si vos vendés todos esos lotes, le van a cobrar y se va a terminar el turismo”, señala.

Entrevista 3: Ana Fernández, preservacionista

“Están embarrando la cancha”

Ana Fernández evita polémicas y, esta vez, prefiere dar un voto de respaldo: “Está bien que se suspendan las explosiones. Es positivo. Y si el Municipio lo hace a cuatro meses de las elecciones, calificarlo como electoral ya es cuestión de otros”, dice una de las referentes clave de la Asamblea Ciudadana por la Preservación de las Sierras. Aunque no niega que detrás del conflicto pueda haber sectores que especulen con el boom inmobiliario, la histórica y combativa dirigente ambientalista cuestiona las acusaciones recurrentes: “Los que hablan de eso están embarrando la cancha”


Ana Fernández es siempre categórica. “En Tandil no tiene que haber canteras”, brama la líder de la Asamblea Ciudadana por la Preservación de las Sierras. No hay discusión posible.

Tampoco importan disputas electorales ni eventuales debates con empresarios. Incluso, rechaza a quienes relativizan medidas por la amenaza de especulaciones económicas: “Lo que hace el Municipio está bien. Empezar a hablar de intereses inmobiliarios es embarrar la cancha”.

Para Fernández, una de las claves para entender el fenómenos es “la adhesión” popular a una cruzada ciudadana. Si el intendente Miguel Lunghi lo “peloteó un montón de tiempo y de pronto está yendo mucho más allá de lo que se pensaba, es porque la sociedad lo obliga”, asegura.

No hay espacio para hablar de planes integrales o de confluencia de argumentos. Para la Asamblea, no hay que trasladar las canteras a otro lugar del cordón serrano, ni reiniciar una mesa de diálogo ni expropiar teniendo en cuenta el valor de las canteras. “Nadie piensa en el pasivo ambiental que nos van a dejar”, argumenta.

En diálogo con Acento Propio, la histórica dirigente ambientalista insistió en que el problema debe tomarse “como una cuestión de Estado”. Y aunque admite que puede existir un fin electoralista del gobierno comunal, dice que esta vez conviene apoyarlo.

Una decisión estratégica ante lo que considera un problema político: “Cada vez que quiere hacer algo, le dicen que el poder de policía es provincial; y cuando se exige que se haga, la provincia dice que es local. La historia muestra que toda vez que el Municipio quiso hacer algo apareció la Provincia diciendo que era competencia provincial”. Según Fernández, “las canteras deben reconvertirse hacia otras actividades y perspectivas”, porque “Tandil da para tener un modelo productivo que haga un uso diferente de las sierras”. Un “uso diferente” significa hablar de “una economía diversificada en actividades que se potencian con la calidad ambiental y cultural de la ciudad”.

Con respecto a las canteras, no duda: “La actividad minera en Tandil es una actividad que involuciona. No cumple con nada de lo poquito que tiene que cumplir. Las canteras están acostumbradas a la impunidad permanente”.

No sólo eso. La ambientalista, además, desecha la posibilidad de expropiación. “No hay que hacerlo”, sostiene. “Si al dueño de un restaurante, por ejemplo, lo enganchan con ratas durante años ¿hay que expropiarlo? No. Simplemente hay que cerrarle el negocio porque lo explota mal. Los derechos adquiridos aparecen cuando uno cumple con los requisitos de la habilitación”.

Los “no” de la Asamblea Las pautas que refirió Fernández se pueden resumir en un solo enunciado: las sierras deben ser declaradas definitivamente “área protegida”. La dirigente está convencida de que la ciudad entera “ya no quiere más la actividad minera. Los tandilenses están hartos”, repite.

Esa declamación incluye discrepancias con el ministro de Trabajo provincial, Roberto Mouillerón. “Ahora él dice que hay que sentarse a conversar. ¿Más conversación que el acuerdo marco?, ¡imposible! Además, están hablando siempre de los mismos actores. Cada vez que quieren resolver el tema hablan nada más que de minería, empresarios, trabajadores y gobierno. Y acá lo que está en juego es otra cosa. La gente entendió que directamente está en juego la destrucción de lo que es base de recursos de otras cosas.”

Fernández no duda: los intereses puestos en pugna son, en definitiva, palos en la rueda para lo que considera la solución de fondo. “La gente visualiza que preservar las sierras es preservar una buena calidad para la ciudad. Hablar de intereses inmobiliarios y demás, es embarrar la cancha, porque hubo mucho acuerdo y existe mucho acuerdo en la ciudad en contra de la construcción sobre las sierras. Acá el tema es preservarlas, como preservás una plaza o un espacio que puede dedicarse a actividades recreativas o ecoturismo. Pero eso no es trabajar en favor de la construcción y de la especulación inmobiliaria, como estuvo diciendo Mouillerón en estos días. Eso es un error de apreciación”.

-¿Está segura que no hay especulaciones inmobiliarias?
-No vamos a desconocer que hay gente que quiere hacer un negocio, pero acá hay un plan de ordenamiento y, en ese plan, nuestra postura ha sido clara: eso tiene que ser un área protegida. Todo lo que está por encima de determinada cota, nosotros peleamos para que no sea espacio para construir, ni para que se hagan grandes obras de infraestructura que cambien la pendiente, que no sólo destruye las sierras sino que afecta a todo lo que está aguas abajo. Que me digan que hay gente que quiere aprovechar, no me cabe la menor duda, porque está lleno de gente que quiere hacer negocios.
Ahora, que los hagan o no, depende de quien se los permita. Lo que sí puedo decir es que estamos peleando, tanto contra las canteras como contra las construcciones sobre las sierras.
Algo se ganó, porque ya se aprobó una propuesta de plan de ordenamiento que es bastante mejor que lo que había. Ahora viene la letra chica del área serrana, que será una gran pelea. Pero que quede claro: nuestra propuesta no es sustituir la cantera por la construcción, sino todo lo contrario: queremos que las sierras sean áreas protegidas, donde se hagan cosas que no destruyan; y que la construcción se ordene en las zonas más apropiadas de la ciudad -que hay muchas- y, de paso, que se valoricen otros sectores de Tandil. De lo contrario, vamos a tener todo un avance de gente que viene con plata de otro lado que va a generar una serie de inconvenientes a la infraestructura de la ciudad.

-Por lo visto no hay nada que reclamarle a la Municipalidad.
-A la Municipalidad le reclamamos todo. Nosotros le reclamamos a todo el mundo. Pero en este momento, obviamente, vemos que algo está haciendo. Espero que el peronismo tenga la habilidad de ver eso, y no hacer que esta bandera sea de un solo partido, porque esta ciudad no es de un partido. De nuestra parte le hemos pedido al Municipio lo que le toca al Municipio, y a la Provincia lo que le toca a la Provincia. Ahora, si cuatro meses antes de las elecciones el Municipio empieza a hacer algo, le corresponde a los demás evaluar si es electoral o no. Desde el punto de vista de la causa me parece bien que se suspendan las explosiones. Más allá de que tendría que ser una medida definitiva, la noto como una cosa positiva. Pero creo que se podría hacer más desde otros lugares; alguien que tenga acceso a la ministro de Producción bonaerense podría preguntarle, por ejemplo, si el turismo y el resto de las actividades no están dentro del Ministerio de Producción. ¿Por qué ven a las sierras de Tandil exclusivamente como un recurso minero? En Tandil, producción es cuidado de sierras, no destrucción. Por eso tiene el nivel de adhesión que tiene. Se equivocan si creen que es un problema de un grupo ambientalista o del uso electoral que puede hacer un partido.

-Hablando de grupos ambientalistas, hay gente que estuvo o está de un lado y otro, porque también revisten cargos en el gobierno.
-Juan Boltiansky (no del R.: actual director de la Usina) dejó de pertenecer a la ong a los poquitos meses del acuerdo marco. Él no tiene nada que ver con los ambientalistas, hace siete años que no trabaja con nosotros.

-También está Roberto Adaro, hoy funcionario de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación.
-El tampoco forma parte. Ni bien aceptó el cargo, le pedimos la renuncia. Porque la nuestra es una organización no gubernamental y no estamos de acuerdo en que uno de nosotros participe de la función pública.

-¿Está de acuerdo con una consulta popular?
-Si quieren tener todavía más aval ciudadano, podríamos pedir la consulta popular. Y desde ya, no se puede hablar del parque minero; porque una de las opciones es Vela y sería una pena, porque Vela es el lugar más preservado. La otra alternativa que está manejando el gobierno comunal es un cerrito que queda al lado del Cerro Federación: eso está fuera de la poligonal. Las otras explosiones fueron en Cerro Federación.
Trasladarlas ahí, entonces, es una locura. Si una sola (cantera) hace los desmanes de los otros días, imagínese cuatro o cinco ahí. -Los canteristas dicen que tienen que encontrar un punto de equilibrio.-No sé si ellos lo están proponiendo en serio. No creo en ninguno. Hace mucho tiempo que podrían haber hecho algo y no lo hacen. Yo creo que hablan movidos por la gente, porque reconocen lo que les están pidiendo y necesitan hacer algo. Eso les cabe a todos. Si yo fuera ministro diría: es cierto que hay que solucionar esto y hay que solucionarlo de fondo. En la provincia de Buenos Aires hay otros lugares dónde se produce piedra y no tienen la resistencia de la población, porque sí se ven como pueblos mineros. •

Entrevista 4: Rodolfo Guerra, canterista

“La salida es un polo minero con varias localizaciones”


Desde la Cámara Minera, Rodolfo Guerra desestima varios planteos que la sociedad reclama a la empresas canteriles. El empresario habla de “falsedades” originadas en la desinformación de la gente, asegura que su sector tiene una buena relación con el gobierno municipal y descarta la posibilidad de que los trabajadores de las explotaciones se vuelquen a otras actividades. ¿La salida? Un polo minero con varias localizaciones, pero siempre dentro un radio que justifique la comercialización.

Poco afecto a hablar con la prensa, Rodolfo Guerra, uno de los pocos –sino el único- representante del sector canteril proclive a responder los planteos que desde hace décadas se le hacen a los empresarios mineros, jura que él y sus colegas no sienten ningún odio de los tandilenses. Ni siquiera del Municipio. Sí cree que desde entonces andan dando vueltas un montón de “falsedades”.

La capacidad de destrucción que se le achaca a los modernos barrenos es una de ellas, asegura. “Las canteras –explica- no son una actividad improvisada y precisamente el mundo desarrollado lo que ha hecho es tratar de mitigar lo que son vibraciones y sonoridad y para eso se usan explosivos mucho más modernos que nada tienen que ver con la dinamita. Todavía escucho por ahí que hablan que usamos dinamita, pero… por favor, ¡la dinamita no se usa hace muchísimo tiempo!... eso la gente lo ve en las películas y cree que es el explosivo que se usa en las canteras cuando en realidad se utilizan materiales auxiliares como arrancadores, cordones detonantes, detonadores, tecnología que se aplica en todas partes del mundo. ¿A quien se le va a ocurrir desarrollar una tecnología para empeorarla?, al contrario, se usa para mejorarla y nosotros usamos esa, la del primer mundo”.

Otra “mentira total” es la descripción que califica al cordón serrano tandilense como un peñasco, demasiado chico como para ser víctima de la minería en comparación con Los Andes, por ejemplo. “Por desconocimiento o mala información, entiendo que deber ser así - porque nadie va a decir tal cosa con intencionalidad supongo- hay quienes se aventuran a decir cosas como que la explotación minera es tan grande: en un partido que tiene 500.000 hectáreas de las cuales 60.000 son de sierras, si no se puede tomar una pequeñísima porción de esas sierras para obtener un recurso y transformarlo…”.

“Además –insiste- ¿tiene idea cuántas hectáreas están autorizadas para la explotación?. Cien. Y le cuento con más precisión todavía: de esas 100 hectáreas (de un total de 60.000) 41 –con exactitud- son los yacimientos, es decir que las otras 59 son playas de maniobra para los camiones, etcétera, distribuidos entre ocho y nueve empresas instaladas en el partido. Y de esas empresas la mitad están bastante alejadas de la ciudad y el resto ubicadas en los alrededores. Cuando hablamos de 41 hectáreas de un total de 60.000 no se le puede ocurrir a nadie que eso va a ser la destrucción de las sierras, es más: hay 59.959 hectáreas de sierra que no va a ser tocadas, nunca; no hoy: nunca”.

-Las precisiones de un lado y otro (ambientalistas y canteristas) abundan desde hace mucho, Guerra. Pero las soluciones no llegan. ¿No es posible la reconversión de las canteras y los trabajadores hacia otra actividad?
-Eso es un comentario que se escucha, pero ¿no se sabe acaso que hay personas que nacen con determinada inclinación?. ¿No se sabe que a algunos le gustan los trabajos técnicos, a otros los trabajos literarios, el periodismo, la comunicación. Yo no le puedo decir a usted que deje el periodismo, ¿no?, bueno tampoco se lo pueden decir a una persona que tiene una inclinación natural y que de hecho se formó para un determinado trabajo, que haga otro; porque además probablemente quede en desventaja. Exactamente eso le va a pasar a otras personas si quisieran venir a trabajar en una actividad minera. Me parece que nos confundimos y mal informamos cuando decimos “una actividad o la otra”; tendríamos que decir “las actividades”.No es una u otra. Tienen que ser todas. Y tienen que aprender a convivir, que no es tan fácil, pero es posible. Además, en otras regiones del planeta así fue. Y así es.

-Está bien, pero más allá de lo retórico: ¿Cuál va a ser la solución?
-El conflicto de las canteras se va a resolver cuando dejemos pensar que es un conflicto, sino que es una actividad más, estratégica y responsable, y nos demos cuenta de que requerimos de esa actividad. Ahora si pretendemos que no exista esa actividad porque alguien pretende imponer otra, bueno, entonces mañana va a venir alguien que va a decir que esa nueva actividad tampoco tiene que existir, sino que debe ser reemplazada por otra. Eso está muy mal. Va en contra de todos los principios. Yo tengo libertad y pretendo ejercerla, usted también, el tema es fijar los límites, ordenar. Ahora el Municipio acaba de hacer algo muy interesante: el plan de ordenamiento territorial. Eso muestra una sociedad madura, que pretende ordenarse. Tandil creció sin ese ordenamiento y las explotaciones aparecieron de pronto rodeadas de población; hoy hay que ordenar ese crecimiento tan valioso de una sociedad. Si usted me dice que una cantera nueva quiere instalarse y trabajar, le digo que evidentemente donde están ubicadas algunas hoy no va a poder, porque sería más de lo mismo pero debe haber alguna región que sí sea apta para que se instale y pueda desarrollar su actividad. Pero eso sucede con todas las demás actividades. De ahí el concepto de parque industrial, moderno, que pretende generar infraestructura, la básica para que se instalen empresas y puedan trabajar en un determinado sector.

-¿Por qué no suscriben a la idea del parque minero?
-Al contrario, no nos oponemos, de ninguna manera. Cuando se firmó el acuerdo marco nosotros adherimos al parque minero, y entendemos que el parque minero, como lo quieren llamar; polo minero en realidad, tendría que tener regiones, no un solo lugar. Porque esto no es un parque industrial: ahí está la confusión, o sea no es que uno puede decir “todas las industrias se mueven hacia un solo lugar”, no, estamos hablando que debemos encontrar yacimientos con material apto para poder ser explotado. Pero si ese yacimiento lo ubica en un lugar que no es el indicado geológicamente y que tampoco es el indicado comercialmente, no va a poder ser explotado.

-¿Y aún no lo han encontrado?
-No sé. No es tarea de las empresas mineras. Pero sin lugar a dudas si me muestran un lugar apto para el desarrollo geológico, es decir que tiene material con características interesantes para lo que hay que preparar, clasificar y vender, ya hemos ganado mucho. Pero por otro lado también tiene que estar ubicado en un lugar donde el mercado pueda acceder; porque si ese material se lo pone muy alejado del centro de consumo nadie va a ir a buscarlo. Le digo más: hay empresas que están ubicadas a veintipico de kilómetros, a esas empresas rara vez va un corralón a cargar. Muy rara vez. Le diría que nunca, por la siempre razón que tienen que hacer 50 kilómetros entre que va y viene.

-¿Pero el grueso de la explotación no tiene un destino fuera del partido?
-El material es para la provincia de Buenos Aires y la provincia incluye al partido de Tandil, o sea que va a ser para Tandil y el resto de la provincia por eso hablamos de una explotación minera en la provincia. Y gran parte de vende al municipio –cuando lo requiere- y cuando hay un gran auge de la construcción enla ciudad, le aseguro que la mayor parte queda en Tandil.

-¿En serio?, ¿tan así?
-Pregúntele al intendente Dufau, cuando tuvo que pavimentar Tandil, de dónde sacó el material.

-Dufau estuvo hace mucho, por favor, Guerra
-Fue cuando comenzó esto, evidentemente la población aumentó y cuando aumenta la población aumenta el consumo, porque ella también consume granito porque se requieren más viviendas, más caminos, más rutas, más cordón cuenta, asfalto (que incorpora adentro piedras finas, granito).

-¿Cómo evalúa lo hecho por esta gestión municipal?
-Yo no he tenido mala relación con el municipio, por el contrario, el municipio hizo sus controles como estaba planeado y fue trabajando con su profesional, geólogo, visitando las canteras, haciendo el control de las voladuras.

-Pero de golpe determina que no hay más explosiones. Y es innegable que las canteras quedan al borde del enfrentamiento con la gente.
-No me siento enfrentado con la gente, ni creo que ningún canterista se sienta enfrentado con la gente. Tampoco con el municipio. El municipio está reclamando cosas y está en todo su derecho a pedir que se cumplan aquellas cosas que uno se comprometió, por eso hablamos de minería responsable, porque tiene capacidad de dar respuestas, a los requerimientos del municipio y de la provincia y la nacion. Ahora si me me preguntan por qué toma alguna actitud como la que ha tomado últimamente, bueno, creo que a lo mejor se hizo algo que no estaba bien, o se cometió algún error. Yo creo que en todas actividades se cometen errores y lo peor que uno puede hacer es no reconocerlo. Entonces si se cometieron errores hay que ver qué es lo que pasó, porqué pasó y ver cómo se puede resolver pero lo peor que podemos hacer es desconocer que existe un municipio y enfrentarnos con él porque al fin y el cabo nosotros somos parte de esta comunidad que tiene un intendente y una estructura en el Palacio Municipal en el que tenemos que entrar y salir como lo hacen quienes hagan cualquier actividad industrial en cualquier otro municipio.

-La realidad es que en las calles de Tandil prima la idea que frente a una consulta popular, las canteras perdería por “afano”….
-Nadie gana ni pierde por afano.

-¿No tienen acaso un poquito de miedo a la consulta?
-Mire, a lo único que tengo miedo es a Dios. Lo que sí me parece es que si elegimos representantes dentro de un sistema republicano y representativo, precisamente esas personas que elegimos, son los que deben resolver los problemas porque suponemos que son las más capacitadas. Si uno elige a sus representantes, y ellas son personas idóneas, ellas deben resolver los problemas. ¿Por qué? Porque son los que tienen acceso a toda la información, los que conocen, son los que están preparados. La gente que no está preparada, que no conoce, que no ha tenido la oportunidad de ver los temas en profundidad, no puede emitir un juicio. Puede tener una sensación; y el problema pasa por ahí, por la sensación, lo que percibe la gente. Y si las cosas se le presentan de una determinada manera, las pueden ver de una forma negativa. Nosotros tenemos que tratar de ver las cosas en forma positiva. Si a mí me dicen que estoy destruyendo las sierras, evidentemente yo tampoco estoy de acuerdo.

-La acusación que carga sobre ustedes, convengamos, es tremenda.
-No, no es una acusación. Es una pregunta mal formulada. Porque si usted pregunta mal la respuesta va a estar equivocada. Acá lo que se está haciendo es una transformación de la riqueza. Y nosotros formamos parte de un gran mecanismo industrial, porque somos proveedores de industrias.Y no dudo de la capacidad de que aquellos que tienen el poder y construir y hacer desarrollar regiones ese concepto lo tienen que tener presente -hablo de nuestros dirigentes empresarios, gremiales o políticos- todos ellos, sentados en una mesa pueden encontrar una solución; ese es el lugar donde se pueden dirimir los problemas.

-¿Realmente están dispuestos a negociar o se trata nuevamente de que la cosa siga como está?
-Si alguien no está dispuesto a sentarse a negociar, es porque tiene cosas que esconder y la actividad minera en Tandil no tiene absolutamente nada que esconder, muy por el contrario; tiene muchísimo para mostrar y creo que esa es una de las fallas: no hemos sabido comunicar realmente qué es lo que hacemos, porqué lo estamos haciendo, cómo lo hacemos y eso hace que se perciban efectos negativos. Soy consciente de que si alguien es vecino mío y yo tengo al lado una cantera y hago voladuras que le provocan vibraciones, sonoridad, le rajo las paredes o destruyo la casa, esa persona tiene derecho a plantearme qué es lo que estoy haciendo, esa es una percepción válida de parte de un vecino. Ahora la pregunta es: ¿podemos trabajar sin generar ese tipo de situaciones tan desagradables y tan válidas para aquel que sea el damnificado? Por supuesto. Mire, yo tengo vecinos que están a 200 metros de una cantera y no tenemos ningún problema. No podemos ignorar a la comunidad, y eso es lo primero que tenemos que tener en cuenta para consultar al momento de hacer algo. Con la minería es mucho más importante pensar en un polo minero con distintas localizaciones, no tiene que ser una sola, sino varias que permitan obtener el recurso adecuado en una ubicación comercial interesante, porque cuanto más nos alejamos del centro de consumo es más costoso ir a buscar el producto que uno vende.•

Tapa: La Caída


Sexto Número Acento Propio
Tapa N° 6 - 15/06/07

“A mí me hubieran quemado en la vía pública”


Las revelaciones son tan graves como terminantes. Quien fuera director médico del Hospital “Ramón Santamarina” en 2002 y 2003, Jorge Baigorri, habló con Acento Propio y fue seriamente crítico con la conducción que acaba de irse.
Falta de ética, impericia, mentiras e intolerancia son sólo algunos de los términos con los cuales el profesional denunció a su colega Oscar García Allende y al licenciado José Luis Labaroni.
Y no es todo: Baigorri también cuestionó el silencio cómplice de la Asociación de Profesionales y las persecuciones, sin pausas, al personal que se desempeñó en gestiones anteriores.


“Vos sos un animal, Jensen… ¿qué sabés de Salud Pública? Si sos ingeniero en sistemas…” El ingeniero Luis Jensen, Secretario de Acción Social de la Municipalidad, bajó la cabeza. No respondió. Los nervios lo sobrepasaban. Muy cerca, a centímetros del funcionario, un enjambre de periodistas era testigo de la durísima embestida. Eran tiempos de gestión del intendente Indalecio Oroquieta. El escenario: el despacho de la Presidencia del Concejo Deliberante. La fecha: mediados de 2002, el pináculo de la crisis más grave que atravesó la Argentina -y Tandil- en su historia.

“Dedicate a las computadoras. Andate. Sos un animal, una bestia. No tenés idea”. Mientras las palabras castigaban, pegado a Jensen, Jorge Baigorri, cirujano, entonces director médico del Hospital “Ramón Santamarina”, tragaba saliva: su compañero estaba recibiendo las descalificaciones más tremendas que algún funcionario hubiera recibido alguna vez. Y de boca de quien luego ocuparía su puesto. El mismo que, en la era “Lunghi”, se convertiría en la máxima autoridad del Hospital Municipal.

Baigorri nunca olvidó el regodeo gozoso de algunos medios con la situación. Ese día rogó a los cielos una sola cosa: que alguna vez se hiciera realidad una remanida frase… “siéntate en el umbral de tu vereda y verás pasar el cadáver de tu enemigo”.

El cirujano recuerda. Y una charla con Acento Propio fue su oportunidad para descargar sus denuncias, su memoria, su furia. Extrañamente, sólo una sola persona no fue víctima de sus cuestionamientos: el actual intendente, Miguel Lunghi. “Hay que reconocer que tuvo iniciativa y voluntad política de llevar adelante las cosas. Bien o mal, lo hizo”, dijo del jefe comunal.

Inmediatamente después, los ataques serían virulentos y constantes. “Pero los tipos que [Lunghi] puso no tuvieron ni siquiera capacidad de pensamiento. No supieron decirle, al menos: `Vamos a poner la silla en otro lugar, pintar esa rayita o cambiar una lamparita´. Yo no sé si no los dejaban o si carecían de los cojones suficientes para hacerlo”.

Ahora, en junio de 2007, Baigorri lo cuenta con una fantasía hecha realidad. “Estoy en el umbral de mi casa… y veo pasar sus cadáveres”, dijo a Acento Propio, sonriente y satisfecho. Más aún: en la noche del 6 de junio, jornada de la caída de García Allende y Labaroni, los vecinos del cirujano juran haberlo visto feliz, en un conocido restaurante, pegado a la vidriera, brindando con champán.

Cosecharás tu siembra

Sucede que la vida le dio revancha: hoy, Baigorri sigue siendo director médico -en el Hospital Municipal de Tapalqué- mientras García Allende y Labaroni no tuvieron más remedio que presentar su renuncia a la conducción del Hospital “Santamarina”, en medio de una descalificación generalizada y profunda.

Pero la vindicación de Baigorri tiene filamentos mucho más largos. “Si yo hubiera cometido el uno por ciento de los errores que hicieron estos tipos, me quemaban en la vía pública”, denuncia el cirujano, ofuscado, e incluye en sus acusaciones a la dirigencia de la Asociación de Profesionales del Hospital, nucleamiento gremial del centro asistencial, que pasó de un combativo perfil durante la gestiones de Zanatelli y Oroquieta para, según su óptica, “arrodillarse y callarse la boca” ante la llegada de Lunghi. Cuando cuestiona, Baigorri también se refiere, especialmente, a Sofía Gil y Cristina Grill: dos profesionales que le hicieron “la vida imposible” y después “fracasaron” de la mano de García Allende y Labaroni.

“Esos que nos masacraron, esos que tanto maltrataron a nuestra administración, han borrado totalmente de su memoria muchas cosas. Por ejemplo, que en esa época se cayó el país, se destrozó, que no había un centavo y que, en ese entonces, estos tipos que después llevaron al Hospital a la ruina nos exigían champán francés y caviar ruso. Ahora están calladitos. Ahora, con mucha más plata que nosotros, ¿qué hicieron? Obsecuencia. Fueron títeres del Intendente: Lunghi levantaba un dedo y ellos hacían la mueca que el jefe quería. Así terminaron.”



Historia de persecuciones y pase de facturas

Para Baigorri hubo una clave: “la soberbia”.
-Muchos de lo que antes nos criticaban actuaron con tanta soberbia, tanta intolerancia y tanto autoritarismo en el manejo del Hospital que, cuando les tocó a ellos, fueron los peores. Sembraron el terror y el miedo. No manejaron nada y la consecuencia es una anarquía total.

-Suena raro esa contraacusación de autoritarismo, porque este término era precisamente el que más se usó para castigar su conducción hospitalaria en el mandato del intendente Oroquieta.
-En nuestra gestión no hubo autoritarismo. Hubo orden, y se mandaba con el ejemplo. Nunca perseguimos a nadie, ni mucho menos discriminamos. Y puedo dar testimonio de lo que vino luego porque me baso en los hechos que sufrí. Nada más.

-¿Qué le hicieron?
-Sufrí persecución política y personal. Aplicaron cualquier cosa en mi contra para destruirme en la dirección del Hospital. Las consecuencias fueron un sumario y una suspensión de siete días, que hoy está en juicio en el fuero contencioso-administrativo. Quisieron destruirme. La verdad es que la pasé muy mal hasta que el ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires me ofreció hacerme cargo de la dirección médica en Tapalqué. Ahora… ¿usted necesita saber más? ¿Es necesario? ¿No sabe acaso qué sucedió con Cecilia Juliarena (N. del R.: abogada, a poco de asumir Lunghi pidió el pase a otro sector de la planta municipal porque habría recibido incesantes apremios desde la plana política del Hospital) o Gustavo Mengarelli? (N. del R.: contador, ex director administrativo hospitalario. Dio de baja a su teléfono celular y se niega a hablar con los medios de prensa de la ciudad por temor a represalias del jefe comunal).

-¿Por qué tanta saña?
-Tenían que sacar del medio todo aquello que les molestara, que les pudiera hacer sombra o constituirse en una voz en contra de lo que hacían. Porque como no tienen ningún programa de salud, no tienen idea de lo que es la salud pública, no tienen idea de lo que es la administración de un hospital, ni de cómo se maneja la salud en general, entonces, claro, hay que correr del medio, hacer desaparecer, al costo que sea.

-Y en el caso suyo, ¿por qué se tomaron revancha?
-No sé…les molestaría mi cara, mi presencia o directamente que yo viera lo que hacían y levantara la voz en contra… Bastaba eso para que se irritaran y trataran de destruirme bajo cualquier punto de vista. Les molestaba mi opinión y que les marcara los casos que ellos antes cuestionaban

-Doctor, se supone que la diferencia era ideológica: usted representaba “otro modelo”.
-Otro modelo, otra cara, otra idea; pero yo hoy día les marco lo que decían supuestamente que estaba mal, y ellos al final hicieron lo mismo. Por ejemplo, a Luis Jensen lo cuestionaron por ser ingeniero en sistemas. Y pusieron un licenciado en administración de empresas (Labaroni) que destrozó todo lo que estaba a su paso. Fue tremendo, arrasó con todo, pero absolutamente con todo. Persiguió a la gente, sin la menor idea de lo que estaban haciendo ni por qué. ¡Y lo tuvieron de subsecretario de Salud y director administrativo del Hospital a la vez! Ahora les pregunto: ¿qué diferencia tenía con Luis Jensen en eso de que tenía un título que no estaba relacionado a la administración hospitalaria? Que me digan… A su vez, el doctor García Allende me cuestionaba porque yo era director del Hospital y jefe de quirófanos al mismo tiempo, ¡y él luego fue director y jefe de cirugía general a la vez! ¿Se da cuenta?

Cardiología, la gran estafa

-¿Le va bien en Tapalqué?
-Si, me va muy bien.

-¿Siente que la vida le dio revancha?
-Sí. Y la realidad es que me fui con la frente alta, mirándolos a los ojos; manteniendo un ideal, una opinión. Siempre se hicieron las cosas de frente. No practiqué el ocultismo. Me manejé con la verdad, y de acuerdo a las normas. Ellos, en cambio, se fueron echados como perros. Hicieron todo mal: siempre con ocultismo, siempre tapando. En ningún período hubo tantos juicios por mala praxis como en este. Nosotros no tuvimos juicios. Es más: ellos hasta incorporaron gente que se había echado por cobrarle a los pacientes (el resonante caso de un cirujano al que luego no tuvieron más opción que también volver a echar porque volvió a cobrarle a un paciente oncológico). En definitiva, rompieron todo tipo de reglas y normas. No cumplieron con las ordenanzas, ni normas de convivencia, ni de trabajo dentro de un Hospital. Son totalmente inmorales. Y no tienen idea de lo que hicieron, sin planificación, sin preparación; por eso el Hospital es una anarquía, pese a que la institución no tiene la culpa. La culpa es de la dirigencia.


-El gobierno dice que hubo avances sustanciales en materia de salud pública y de presupuesto hospitalario.
-Podrían hablar de que el presupuesto pasó de siete millones y medio a 21 millones de pesos, y que inauguraron dos salas, pero le juro, si yo hubiera cometido el uno por ciento de lo que hicieron ellos a mí me queman en la vía pública. Estos mismos, los que ahora se están yendo.

-¿Por qué fracasó esta gestión?
-Porque no saben lo que tenían que hacer, no tienen idea. Y eso que contaban con todo el apoyo político y toda la plata del mundo: fíjese hoy, tienen 21 millones de pesos y tienen semejante carencia de ideas que el Hospital cierra con déficit. ¿Sabe con cuánto ejercí yo la dirección? Con siete millones y medio de pesos, pero para toda la salud de Tandil.

-¿No va a reconocer que algo deben haber avanzado?
-No. No avanzaron nada. O sea… sí, terminaron el plano que les dejó Oroquieta sobre lo que yo pensaba que se debía hacer en lo que hoy es la Sala de Internación de Clínica Médica -nosotros teníamos menos camas de lo que ellos plantearon, pero el proyecto era el mismo- y también hicieron la gran estafa a la población: la modernización de Cardiología, que está cerrada. La inauguraron sacándole 180.000 pesos a la gente, supuestamente para comprar monitores. ¡Pero ahora salió a luz que esta cerrada! Pensé que funcionaba. Entonces… ¿dónde está la plata? ¿Qué hicieron con el dinero?

-Desde el gobierno dicen que avanzan hacia una medicina de excelencia.
-¿Sí? ¿Y por qué llueven los juicios por mala praxis? ¿Sabe lo que pasa? Mienten. Son mentirosos. Y son tan soberbios que se creen que, pese a esa soberbia y mentira que tienen, la gente les cree. Pero fracasaron. Porque no saben mandar, y no tienen autoridad ética ni moral para hacer nada. Ninguno de ellos. No tuvieron autoridad ética ni en el pasado inmediato, ni en el presente, y no la tendrán en el futuro. Son así.

-¿Está seguro que la gente no les cree? Mire que, salvo ejemplos puntuales de la oposición, no aparecen tantas voces críticas.
-La gente no les cree. Pero hay que ver que siempre tuvieron la última palabra, y se creen que porque son el “doctor Fulano de Tal”, o porque hablan mejor, les van a creer. No es así. A la larga, fíjese qué pasó: nunca se reunió el Consejo de Administración. Y el CATA -Consejo Técnico Asesor- se reunió en contadas oportunidades. El ex director hasta hizo sacar un artículo de la carrera profesional, el que exige que sólo puedan concursar aquellos que tengan más de 500 horas en un curso de administración hospitalaria. Esa era la condición para poder acceder al concurso. Y el doctor García Allende dijo que alguno lo podría tener, pero que en definitiva puede presentarse cualquiera. Con eso quedaba posicionado él para ganar el concurso de Director Médico. Pero no hay que preocuparse: estoy seguro de que, políticamente, ni este Intendente ni ningún otro va a liberar por concurso el cargo de director médico.

-¿Por?
-Porque es así. Cuando yo estaba en la Asociación de Profesionales del Hospital “Santamarina” pensaba que ese lugar tenía que ser cubierto por concurso; hoy, después de pasar por la función pública y política, pienso distinto. Creo que tiene que haber una sintonía entre el Intendente y el director del Hospital, porque si sos opositor, te cierran los grifos de dinero, y no podés hacer absolutamente nada.

-Por lo visto usted no va a dejar pasar una…
-Algunos me dicen que no tengo que tener revanchismos. Pero yo no olvido, tengo memoria, y no me voy a olvidar de lo que hicieron y lo que dejaron de hacer. No me voy a olvidar de que, después de que nosotros nos fuimos, ellos hicieron cosas mucho peores y nadie -pero absolutamente nadie- ni desde la Asociación de Profesionales ni de la oposición política ni del mismo periodismo hicieron la menor mención para denunciarlos. A nosotros nos dieron con un caño permanentemente. Y estos hicieron las macanas más grandes y nadie dijo absolutamente nada.

-Si está cayendo este modelo de gestión hospitalaria, ¿cuál sería lo mejor de aquí en más?
-Buscar gente que realmente quiera al Hospital; ojo: que realmente lo quiera, no que diga que lo quieren. Buscar gente que sepa lo que tiene que hacer, gente formada en administración, en salud pública, que proyecte hacia el futuro. Porque la salud pública no es el Hospital. El Hospital es parte y es efector de la salud pública.

Un médico a la derecha, por favor

En esto del “amor” al Hospital, el doctor Baigorri parece convencido de que la conducción que acaba de irse es “hipócrita”. ¿Qué buscaron entonces durante todos estos años? “Protagonismo”, opina, categórico, Baigorri. “Protagonismo, manejo político y poder. Nada más que eso. En una sola palabra: figurar”.

-¿No tienen una formación adecuada?
-No tienen nada. Tienen un librito colorado con el que hicieron una campaña hace cuatro años, pero la solución no es agregar camas. La salud pública es la prevención y el bienestar. Y hay que buscar a los mejores, en forma independiente de diferencias políticas y odios entre la gente. Hay muchos preparados para eso, capacitados, que han hecho cursos, que poseen experiencia. Gente capacitada hay mucha más de lo que se cree.

-Tal vez usted fue ubicado como más derechoso. Y eso lo tornó más vulnerable ante la opinión pública.
-¡Pero si ellos son más derechosos que yo! Fíjese el autoritarismo que tienen… sino ¿cómo se explica que hagan y deshagan las cosas a su antojo? A mí me hicieron un sumario del que me enteré cuando ya estaba todo cocinado… ¿y la sacada de Mengarelli?, ¿de Cecilia? ¿La persecución, sanción y discriminación que aplican sobre la gente sin que nadie diga absolutamente nada? Eso es ser más derechoso que nadie. Eso es autoritarismo. Es impunidad.



-Si fuera tan así, la gente tomaría conciencia.
-Es que la gente está tomando conciencia. Siempre y cuando llegue la información, como corresponde, a la sociedad. Pero no nos olvidemos que hay mucho periodismo comprado o tapado.

-Algunos vislumbran que hay Lunghi para rato.
-Sí.

-¿Lo asusta?
- Me preocupa. A mí no me da miedo Lunghi, en realidad, me preocupa. Y me preocupa más aún que no se hagan las cosas que corresponden desde la oposición, como el peronismo o justicialismo, o como quiera llamárselo. No hay que tenerle miedo. Sólo hay que respetarlo. Pero hasta ahora nadie hace nada, pese a que ellos mismos, los radicales, dicen que hacen maquillaje. Si se saca el maquillaje, abajo no hay nada. Además, en salud pública eso es más dramático, porque hay persecución a la gente que trabaja en Atención Primaria. Un área que no existe, que no tienen asistencia de ningún tipo.

Cuidado: Chorro Suelto


Es la obra emblema de la actual gestión municipal: una suerte de geiser helado que se ilumina por las noches y se transforma en una efusión móvil que se presume magnánima. Pero no todo es tan bonito.
Según señalan los entendidos, el chorro del dique, excelso y particular, también es un poquito peligroso. Por eso las aseguradoras huyen despavoridas cuándo algún enviado del Municipio intenta contratarles una póliza.
Por eso, quizás, tampoco nadie quiere hablar de potenciales accidentes o de problemas eléctricos. Por eso, también, no muchos sepan que el geiser de 70 mil pesos, a tres años de su inauguración, hoy está más solo que nunca.



“El chorro de Lunghi”. Así denominaron la obra, con ironía y mala intención, los detractores más livianos del Intendente. Sucedía que, para todos, el chiste fácil era la manera más graciosa para describir el primer emblema de la gestión municipal. Eran 70.000 pesos y un poderoso deslumbramiento para los tandilenses, en el corazón del Lago del Fuerte. Un monumento móvil con marca registrada, que parecía que, además, venía con un beneficio adicional: “oxigenaba” unas aguas que nunca estuvieron demasiado limpias.

Pero tan original y grandioso surtidor de agua parece que no es tan grandioso como dicen. Sobre todo porque hace tres años (desde el mismo día de su inauguración) funciona sin cobertura de seguro.

¿Cuál es el peligro de un geiser inocente que se levanta 25 metros sobre la superficie del lago y es alimentado por corriente eléctrica?
En las aseguradoras dicen que “mucho”. Una fuente de una conocida empresa que negoció el asunto, en estricto off the record, reconoció a Acento Propio que el geiser “implica un altísimo riesgo” para quienes practican actividades deportivas en el espejo de agua. “No es un buen negocio”, dijo sobre otorgar una póliza.

¿Efectivamente es tan insegura la obra en el dique? ¿O las aseguradoras esperan manipular intereses? Si realmente es tan peligroso, ¿por qué el Municipio dejó pasar tres años sin un plan que cubra los riesgos?

Ese tipo de preguntas no son originales ni, mucho menos, nuevas: fueron formuladas varias veces por integrantes del Concejo Deliberante. Las respuestas, sin embargo, parecen manipuladas por el silencio.

Según pudo averiguar esta publicación, los pedidos de informes sobre la cuestión navegan en una acuosa burocracia: cada vez que se nombra el célebre chorro, las dependencias ejecutivas se hacen las distraídas, como si de repente el agua fresca empezara a quemar.

El 27 de enero de 2006, el edil Juan Roque Castelnuovo (radicalismo “auténtico”) presentó un proyecto por el cual el Cuerpo Deliberativo solicitaba al Municipio que indique “si el surgente de agua del Lago del Fuerte posee las protecciones necesarias para evitar eventuales accidentes debido al contacto con las embarcaciones”. El concejal quería saber si los deportistas náuticos corren peligro con el sistema alimentado por corriente eléctrica y pedía que se contrate, al menos, una póliza.

El 21 de marzo de 2007, el presidente de la Comisión de Interpretación y Asuntos Legales del Concejo solicitó “el pase del asunto al Departamento Ejecutivo” para que informe si había contratado la póliza. Pedía en el escrito el nombre de la compañía, el plazo contratado y los riesgos cubiertos. “En caso de no haber realizado la contratación, indique las razones”, exigía el pedido. El 9 de mayo, ante la falta de respuestas, el concejal insistió y pidió que el Departamento Ejecutivo detalle si existía “una negativa de parte de las compañías a cubrir el riesgo”, que envíe “las constancias” que acreditaran esa situación y, en caso de haber iniciado trámites, que acelerara “las acciones necesarias” para obtener la cotización de la póliza.

Acento Propio accedió a una copia de la interminable ruta por la cual transitó el tema del misterioso seguro por las oficinas de Belgrano al 400.

El dictamen aprobado por el Concejo Deliberante el 1 de marzo, tuvo el siguiente periplo: Departamento de despacho, Secretaría de Obras y Servicios Públicos (Mario Civalleri), Dirección de Obras Sanitarias, otra vez la Secretaría de Obras y Servicios Públicos, Secretaría de Economía y Administración (Matías Civale), Dirección de Compras y Suministros, otra vez la Secretaría de Economía, Dirección de Patrimonio, Secretaría Legal y Técnica (Juan Pablo Frolik), otra vez Obras Públicas, Legal y Técnica, Obras Sanitarias, Panozzi, Frolik, Patrimonio, Legal y Técnica, Secretaría General (Carlos Fernández), HCD, Despacho, Legal y Técnica, Patrimonio, Secretaría General, HCD, Despacho, Legal y Técnica y Patrimonio.

Después de tanto recorrido, ahora el asunto parece un poco mareado por tercera vez en la Dirección de Patrimonio, donde, según se pudo constatar: “Aún no ha sido resuelto”.

Eso sí, los informes de las diversas reparticiones coinciden en la necesidad de establecer un seguro que cubra eventuales accidentes. Patrimonio dice haber intentado que una compañía asegure el surgente, pero que el intento fue en vano.

La fiesta insegura

“El géiser: un chorro de felicidad”, rezaba un slogan correligionario en la previa del 14 de marzo de 2004. Era una fecha especial. Se cortaba la cinta a un período calificado como el “Tandil Soñado”, cargado de flores en los espacios públicos y mucho ornamento estético.

El “chorro” se presentó en sociedad en una tarde dominguera multitudinaria. Junto al acto de reactivación del Hipódromo y el estruendoso descubrimiento de la réplica en el parque lítico La Movediza, fue una de las tres jornadas con mayor convocatoria de público organizada por la gestión radical.

Con bombos y platillos, y los ya clásicos fuegos artificiales, varios miles de ciudadanos se acercaron al Dique para curiosear el chiche nuevo. Inclusive la comuna dejó su sello en una placa: “esto se hizo en la gestión Lunghi”, reza un letrero.

Desde hora temprana el lugar se hizo intransitable y nunca en la historia se vio tanta gente en las inmediaciones del murallón.

No hubo lugar para estacionar, el circuito que bordea el Lago fue una caravana incesante de automóviles y las adyacencias se colmaron de gente. La gente compraba cámaras y largavistas.

Pero la fiesta fue hace tres años y, desde entonces, se brama agua sin contemplar la cobertura de un seguro. El tiempo transcurre y, al final, nadie puede poner las manos en el fuego (o en el agua, mejor dicho) por la suerte del simpático aparato.-


Quinto Número Acento Propio
Tapa - N° 5 - 11/05/07

T.P.S: Todo para Saladillo


En medio de la reactivación económica, en 2005 Tandil dejó escapar una inversión productiva única en la región. Por los desmanejos políticos y las trabas administrativas, la ciudad perdió puestos de trabajo para decenas de vecinos y una potencialidad industrial notable en pleno crecimiento. La ventaja se mudó a Saladillo: allí la compañía ya invirtió 5 millones de dólares y empleó a 70 personas, aunque promete tomar más personal en los próximos meses. "Estamos super conformes", exclamó un funcionario de esa Municipalidad.


Thyssen que anda bien

Es una de las grandes frustraciones de Oscar Maggiori. Cuando un periodista sólo se lo balbucea, el ingeniero entra en cólera. Junto con el proyecto de fabricación porcina "Piaras" -que mostró eufórico el secretario de Desarrollo Local por sus presuntos futuros beneficios al desarrollo de María Ignacia- "Thyssen Plastic Solution" (TPS) resulta una herida que impactó duro en la ciudad. Y, además, caló hondo como mensaje para los inversores que alguna vez pensaron en Tandil como destino de sus proyectos.

TPS, la empresa que en 2005 se fue de Tandil por la puerta de atrás, en medio de un clima político enrarecido, hoy es sinónimo de pujanza económica en Saladillo.

“El otro día viajaba por la ruta, miro al costado y veo la planta inmensa que tiene Thyssen. Me agarraba la cabeza, qué iba a hacer", comentó al pasar el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, seccional Tandil, Carlos Reyes, todavía lamentándose por la chance desperdiciada. El mismo sentimiento aún perdura en muchos dirigentes de la ciudad.

Algunos números testimonian por qué aquella estampida productiva resultó tan perniciosa.

El año pasado, las inversiones privadas registradas en la Provincia alcanzaron los 9.680 millones de pesos ( 3.110 millones de dólares), el triple que hace sólo dos años, lo que constituye el registro más alto en los últimos seis, de acuerdo a los últimos índices del Ministerio de la Producción bonaerense, que conduce Débora Georgi.

Las inversiones en formación de capital durante el último año se distribuyen entre ampliaciones de la capacidad instalada de unidades existentes (60 por ciento, 5.780 millones de pesos) y nuevas radicaciones; es decir, construcción de nuevas plantas industriales, comerciales y/o de servicios (40 por ciento, 3.900 millones de pesos).

El informe oficial marca que "se destaca una mayor participación relativa de las inversiones de firmas extranjeras con respecto a las nacionales sobre el total invertido y representaron un 65,6 por ciento del total de anuncios de proyectos".

Pues en este contexto, TPS juega (entre otras compañías) un papel central. Según la administración bonaerense, la planta de silos bolsa ya implicó un desembolso privado de “5 millones de dólares”.

De todas maneras, el convenio firmado con la Comuna de Saladillo estipula que esa cifra ascenderá a los "20 millones de dólares” y será fuente de trabajo para “veinte empleados en los primeros seis años de vida como mínimo". El último punto ya quedó sin efecto: en menos de 12 meses la firma empleó a 70 personas, casi tres veces el número acordado.

"En Tandil los manosearon"

Acento Propio quiso conocer en detalle qué se estaba perdiendo este polo productivo sin Thyssen. Para averiguarlo, esta publicación consultó a José Trentino, director de Producción de la Municipalidad de Saladillo, quien a poco de comenzada la entrevista mostró su satisfacción por la apuesta que hizo dicha Comuna al atraer estos capitales. Los registros de ventas parecen darle la razón: "Ahora está saturada de pedidos, y están funcionando a full", reveló.

Luego, señaló que "por falta de camiones y el problema del piso, la gente del campo está volcándose claramente a ese producto, porque permite almacenar los granos durante un largo tiempo, para luego trasladarlos a la ciudad en momentos de mayor viabilidad en cuanto al transporte".

"Prácticamente la totalidad del personal pertenece a nuestra ciudad", recalcó el funcionario, pues la decisión que "en su momento tomó el intendente (el “correligionario” Carlos Gorosito) resultó importantísima. Cabe aclarar que la Comuna hizo una inversión muy grande, pero hoy se está justificando", valoró.

Trentino destacó que, pese a que la compañía apuntó a la elaboración de silos bolsa, proyecta en el corto plazo ampliar su oferta al "caño de termofusión; que sumaría cantidad de empleados como producción general". Más tarde fue tajante: "TPS está desbordado por la gran cantidad de solicitudes" que requiere el mercado.

La Municipalidad de Saladillo afiló el sentido de la oportunidad y creó las condiciones para convertirse en un imán del emprendimiento. "Se compró un terreno de cinco hectáreas y media sobre el acceso a la Ruta 51 (ex Antigua Estancia "Don Roberto", a la altura del kilómetro 187) y realizamos las gestiones necesarias para asegurar la potencia de energía eléctrica que una planta de esta dimensión exige". De esta manera, el lote fue cedido por el Estado local en comodato por un plazo de 10 años, a condición de que TPS continúe su marcha en el partido. Caducado ese período, quedará en manos del propietario de la firma.

Así lo consensuaron todas las fuerzas partidarias, inclusive las del Concejo Deliberante. "Se asumió, como una política prioritaria de gobierno, el fomento, incentivo y apoyo a emprendimientos productivos que traigan aparejados, directa e indirectamente, beneficios para la comunidad, que puedan crear puestos de trabajos y acrecienten la importancia económica del partido en la región, la provincia y el país", pregona el convenio.

Si bien el director saladillense evitó ahondar en los pormenores políticos que llevaron a la firma a salir de nuestras sierras para radicarse en ese distrito bonaerense, no olvidó que "la empresa se vio muy manoseada en Tandil".

Paralelamente, Trentino no dudo en marcar su "satisfacción" por los frutos económicos que viene dejando Thyssen, a la luz de que "la táctica de la compañía es tomar gente joven egresada de los colegios técnicos, así como egresados de nivel terciario y facultades, sobre todo ingenieros. Tienen personal bien capacitado y pagan muy buenos sueldos. Inclusive, algunas personas dejan otros trabajos cuando encuentran la oportunidad de ingresar en TPS. Se respetan todos los beneficios sociales, y se desenvuelven en turnos corridos de ocho horas. Estamos superconformes, porque no tienen personal en negro y tampoco explotan a sus operarios", agregó.

También echó por tierra que se produzcan daños al medio ambiente como efecto colateral, un punto que por estos pagos generó cierta polémica. "Para nada", dijo. "Ni siquiera generan humo, pues todo funciona con electricidad y material importado".

Si bien el mercado interno argentino se plantea fuertemente favorable, TPS contempla entre sus objetivos a mediano plazo -agregó- "la exportación al Mercosur".


Memoria para no repetir

El desplante oficial al titular de la entidad privada, Claudio Zichy Thyssen, fue un hecho a guardar en la memoria tandilense para no volver a tropezar con la misma piedra.

"Yo, personalmente, fui a la intendencia y en la recepción de promoción industrial no nos atendieron. Dejamos el número de teléfono para que el responsable (Oscar Maggiori) nos llamara. Nos quedamos almorzando en Tandil, pero nadie respondió". Ese mismo día, el viernes 29 de abril, el empresario decidió levantar el emprendimiento de nuestra ciudad.

"El funcionario público que tiene que dedicarse a promover la industria debe estar presente o, por lo menos, llevar el apunte. Debe escuchar cuando uno quiere presentarse", eran las declaraciones de Thyssen a la AM local.

Para colmo, el jefe comunal lo dejó “plantado”. “Para hablar con el intendente fui personalmente cuatro veces y nunca lo encontramos. Después nos mandaron al Parque Industrial, hasta que, por intermedio de una radio y otra gente, nos abrieron las puertas”.

Pero, según Thyssen, ya era demasiado que soportar: “Siempre parecía que entrábamos en una calle sin salida cuando intentábamos hablar del proyecto”.

Fue, instaló y ganó


“Vini, Vidi, Vici” (“Llegué, Ví, Vencí”), contó Julio César al senado romano su clave para derrotar al rey Farnaces. “Llegué, Vi, Gané” podría ser la frase del conde Claudio Thyssen en Saladillo dado el éxito de su emprendimiento en esta localidad bonaerense en la que decidió asentar su proyecto luego de que en Tandil, desde la Comuna, se le fueron cerrando las puertas, desplante tras desplante.

Pero llamativamente,o no, en Saladillo, todos se consideran ganadores.
Mientras nuestro secretario de Desarrollo Local Oscar Maggiori (foto) ostenta el inexplicable y trágico mérito de haber logrado ubicar a Tandil en el fondo de la tabla de las radicaciones industriales que se hicieron en el territorio bonaerense (pese a contar Tandil con un potencial mucho mayor al resto: ubicación, transportes, mano de obra, perspectivas de crecimiento, inversiones, etcétera) en aquella ciudad del noroeste provincial los trabajadores -y el resto de Saladillo- también interpretan que hicieron negocio.

“Debo reconocer que lo que Thyssen significó algo espectacular para nuestra ciudad”, dijo sin ningún titubeo el delegado del Ministerio de Trabajo, doctor Osvaldo Lacunza. En su caso, el funcionario destaca su enfoque a partir del desempeño de la fábrica en su relación con los empleados.

“El trato que se les da a los trabajadores es excelente”, dijo sin necesidad de aclarar, por supuesto, que los casi setenta empleados se encuentra en blanco. “Los llevan y traen en un combi nueva, y tienen gestos muy cordiales con ellos. Sinceramente, pocas veces encontré trabajadores tan conformes con la patronal. Están chochos”, aseguró Lacunza.

Sin dudas la intuición del intendente tandilense y su secretario de Desarrollo Local falló en todos los planos. “Mire, como muestra de lo que es esta gente de Thyssen basta un botón: –contó un vecino de Saladillo a esta publicación- esta firma necesitaba construir una estación de electricidad para poder bajar el mayor voltaje que comenzó a demandar la fábrica.

Y como antes en la intendencia se les había prometido un precio de la electricidad más barato, se hicieron gestiones para “emparejar” esa que podríamos llamar deuda de palabra, pero resulta que la obra de la estación transformadora era muy cara. Y Thyssen no anduvo con vueltas: sin esperar a la Municipalidad, no pidió resarcimiento ninguno y directamente pagó de su bolsillo los trabajos para adaptar el voltaje”.

Lacunza vivió algo parecido desde el Ministerio de Trabajo. Dado el nivel de ocupación que implicó la puesta en marcha de la producción de silos plásticos, la cartera oficial bonaerense evaluó la alternativa de apuntalar la movida en marcha y por ender hacer llegar a Saladillo líneas de apoyo (planes de fomento de empleo que reparten la responsabilidad de solventar los puestos entre el estado y el privado) “pero no hizo falta, cada uno de los puestos de trabajo quedó consagrado con plenos beneficios que corren por cuenta de la empresa”.