LA GRAN ESTAFA

La tasa retributiva aumentó hasta un 120 por ciento. Pero la gestión Lunghi sólo dispuso 6 empleados para cubrir toda la ciudad, aunque en el presupuesto figuran 15. Gestiones anteriores ubicaron hasta 25 empleados para esa tarea. Una política de personal donde sobran punteros y escasean operarios. El gabinete admite "una deuda con el vecino": a confesión de parte…

Estafar: "sacar dinero a alguien mediante engaños o astucias. Defraudar, decepcionar". El verbo, en este caso no alude a una multinacional de la TV por cable o telefonía que factura una boleta cuando los canales no se ven o la línea está cortada. Tampoco refiere a esas pastillas que en la pantalla chica prometen adelgazar a los clientes 10 kilos en dos días. Aquí, la Municipalidad -a la vista de todos y durante años- le cobra al vecino por un servicio que no presta: el barrido público.

La escoba de la Comuna, cual amor de "El Principito", es "invisible a los ojos". Peor aún: las tasas siguen subiendo, y el Ejecutivo continúa en tren de defensa de un sistema centralizado que privilegia la limpieza de las calles dónde viven los sectores de mayores recursos, en tanto que la periferia resulta damnificada por la indiferencia.

En el microcentro, los empleados municipales pasan todos los días; mientras que en las afueras, los privilegiados que tienen asfalto no observaron uno durante años. Es más, para crispar aún más los ánimos de quienes viven en los lugares más alejados, la gestión preparó -como en las anteriores ediciones- un intenso rastrillaje para que en Semana Santa la ciudad se muestre limpia al turista, en una clara maniobra para esconder "la mugre debajo de la alfombra".

Lo más sorprendente: ni el propio gabinete se anima a desmentir la evidente ausencia estatal en la materia (ver entrevista a Lino Fernández).

La pregunta de sentido común que puede formular cualquiera que paga religiosamente sus tributos: ¿Debo asumir mis obligaciones de buen contribuyente si a quién le “alquilo” los servicios no me responde por tales? La respuesta ética debería ser: sí. Pero también caben las repreguntas: ¿Por qué el Gobierno impunemente falta a sus obligaciones legales? ¿Dónde va a parar la plata que no se gasta en el barrido, entre otros servicios de deficiente o nulo efecto real?

Achique

Acento Propio investigó la realidad actual en el Área de Servicios Municipal, y detectó contradicciones que denuncian anomalías en la conducción municipal. Durante la década en que gestionó Julio José Zanatelli, la dependencia contaba con 25 operarios dedicados a la tarea de barrido. Pese a que la ciudad se extendió geográfica, poblacional y súbitamente en los últimos años, esa cuadrilla se redujo a menos de la cuarta parte: sólo seis personas cumplen hoy dicho rol.

Además, esta publicación pudo desnudar la mentira oficial en torno a la cantidad de empleados declarados en el presupuesto y los que verdaderamente fueron designados para determinada función, irregularidad que excede al tema en cuestión: tanto en el cálculo de recursos humanos de 2006 como del corriente, la administración comunal dice requerir dinero para solventar los salarios (y cargas sociales) de 15 trabajadores para el barrido.

Pero según corroboró el director de la repartición, actualmente se desenvuelve media docena. Así como la gente de los barrios nunca ve a los barredores públicos pasar frente a sus casas, parece que ocho operarios "desaparecieron", y poco se sabe sobre dónde van a parar sus sueldos.

Según el artículo 69 de la ordenanza fiscal, de acceso público en la página web de la Comuna, la tasa que antiguamente se conocía como "alumbrado, barrido y limpieza" hoy estipula que el Estado local debe asumir obligatoriamente los servicios de: "recolección de residuos domiciliarios, destino final de la basura, barrido de calles pavimentadas, riego de calles de tierra, conservación de desagües pluviales, poda de árboles y conservación, señalización y ornato de calles, plazas y paseos". Precisamente, tres de esos objetivos a cumplir son sólo palabras vacías o poco fundamentadas en los hechos.

Pero hay otro agravante que termina estrangulando el bolsillo de los que menos tienen: un regresivo aumento de la polémica tasa.

En concepto de Tasa Retributiva de Servicios, durante 2006 la Municipalidad recaudó más de 3.600.000 pesos; en tanto que para el corriente, esa cifra superará los 7.000.000 de pesos (si se suman 5.210.000 pesos del corriente más deudas de años anteriores, por alrededor de 1.832.000 pesos). Cabe señalar que dicho tributo se incrementó (promedio total, facturación) en un 76 por ciento en relación al ejercicio anterior.

Manuel Olivares (84) es jubilado, y su testimonio, que llegó al Palacio de Belgrano al 400 en forma escrita, resulta esclarecedor: la retributiva sufrió un "enorme aumento de entre el 60 y el 120 por ciento; mientras mis ingresos, en los últimos 15 años, no sufrieron subas mayores al 20 por ciento. No comprendo cómo la Municipalidad concreta un aumento tan elevado que hace que los esfuerzos efectuados durante mi vida útil se vean resentidos profundamente y reduzcan los haberes hasta casi los límites de la pobreza". Como él, miles de vecinos.

¿Qué porción de esa gran torta, de amplia voracidad recaudatoria, irá a la limpieza de las arterias públicas de la periferia?

Lino Fernández admitió que el barrido es "totalmente insuficiente"

"Estamos en deuda con la comunidad y se debe a la falta de personal”

El director de Servicios de la Municipalidad reconoció en entrevista con "Acento Propio" que requiere sumar al menos 10 empleados y una barredora más para mejorar significativamente en materia de barrido público.

-Un reclamo constante del vecino es la ausencia plena de personal y/o maquinarias en las tareas de barrido. ¿Qué explicación puede darle?
-(Linos Fernández) En lo que a mí compete, asumo la responsabilidad. Comparto el diagnóstico parcialmente, porque el problema no es generalizado. Sé que estamos en deuda con la comunidad en cuanto al barrido. A medida que avanzó el tiempo, por distintas circunstancias, fue disminuyendo la cantidad de empleados destinados a esa tarea.

-¿Cuál es la cuadilla actual para cumplir este rol?
-Seis personas más la máquina barredora. Es prácticamente nada, son totalmente insuficientes. El intendente y su gabinete lo saben, así como yo, que lo asumo porque lo sufro: soy la cara visible y debo asumir las responsabilidades. Así como usted lo consulta, recibo llamados telefónicos de la gente y trato, por todos los medios, de ir morigerando el tema para cumplir en la medida de mis posibilidades.

-¿Qué horario realizan y qué zonas cubren?
-De 6 a 14. Se puede medir por cuadras, pero todo es relativo. Hay lugares que para hacer 100 metros tardan 40 minutos o más, y otras que duran 15 minutos, depende de la cantidad de basura que haya sobre el cordón.

-¿Hay prioridades vinculadas a la zonificación?
-Tenemos personal que trabaja exclusivamente en el micro y macrocentro, donde se barre todos los días, porque es el corazón de la ciudad, al que concurrimos todos: no es un barrio. Nuestras familias y los visitantes pasan por allí asiduamente. Lamentablemente se acumula mucha basura en este sector, por la desaprensión general: en cada cuadra hay tres papeleros y no son lo suficientemente usados. Además, de lunes a sábados el rastrillaje empieza en las primeras horas de la mañana, y los empleados de los distintos comercios barren la vereda y los locales, arrojando los desechos a la calle. Entonces hay que volver a pasar; es un problema cultural.

-Afuera de las cuatro avenidas, ¿cuándo llega la prestación?
-La prioridad se fija desde adentro hacia fuera ("implosión"). Por ejemplo, en este momento estamos en la calle Circunvalación (ISER), camino a "El Solcito". Se concurre de acuerdo a los reclamos.

-¿Cómo se le explica al contribuyente que abona una tasa por la que no se le retribuye el servicio?
-Se tiende a mejorar paulatinamente. Es un problema presupuestario. Hay intención de incorporar gente para reforzar las cuadrillas, y no lo podemos materializar porque no está aprobado (en el Concejo Deliberante).

-¿Cuántas personas necesitaría usted para mejorar significativamente?
-Diez empleados más: podría formar tres cuadrillas que rendirían. La barredora, que se compró durante la época de Zanatelli y luego (Indalecio) Oroquieta desactivó, para luego ser recuperada, está destinada a las avenidas: Lunghi, Estrada, Brasil, o sea, las entradas principales a Tandil. También está previsto adquirir otra barredora de última generación y un camión compactador para recolección. En nuestra ciudad hay mucho viento y se acumula arena en los boulevards y cordones, y por lo menos hay que pasar una vez por semana.

-Se le achaca a la gestión Lunghi que incorporó mucho personal de traje y poco de overol: ¿usted comparte este cuestionamiento?
-No puedo abrir crítica sobre las políticas implementadas por un determinado Gobierno. El doctor Lunghi y (Mario, secretario de Planeamiento y Obras Públicas) Civalleri saben de esta situación, y están preocupados en solucionarlo. En las áreas operativas, llámese Vialidad, Parques y Paseos y Servicios estamos disminuidos en lo que a cantidad de personal se refiere. Pero sobre lo que usted me pregunta, no puedo expresarme a favor ni en contra, pues no tengo autoridad para determinar que tal o cual persona entre a trabajar en la Municipalidad.

-¿Tiene un mensaje final para el vecino?
-Quiero reconocer, en el porcentaje que a mí compete, que estamos en deuda con los vecinos, y que tengo pleno convencimiento que lo vamos a superar. En los últimos días me facultaron para trabajar en horas extras. Pensamos hacer barrido por sectores de zonificación. Me faltan herramientas, hasta que se apruebe el presupuesto.

Tapa N° 3


Tercer Número Acento Propio
Tapas N° 3 - 08/03/07

En esta edición, contrata de colección:
"El Negro, siempre Destiñe"

Suicidios: NOS SIGUEN PEGANDO ABAJO


El desmantelamiento público en Salud Mental creció tanto como las tasas de suicidios. La peor pesadilla del Tandil Soñado: recuperó la tasa de fallecimientos autoprovocados como en la crisis de 2001. En el mismo período, Olavarría -con similar masa poblacional- no suma la quinta parte de las víctimas fatales locales. Sólo dos meses de 2007 nos acercan al número de occisos de todo 2006. Profesionales claman por planificación seria. El Ejecutivo, resentido por las críticas, se desentiende e improvisa. Hoy el servicio del "Ramón Santamarina" es una bomba de tiempo con pacientes atendidos en condiciones "infrahumanas". A menudo, en la Farmacia del hospital faltan antidepresivos indispensables para contener estas drásticas decisiones.

"Los suicidios son fenómenos individuales que responden a causas sencialmente sociales". Lo dijo hace 110 años el francés Emilie Durkheim, uno de los tres padres fundadores de la sociología, junto a Carlos Marx y Max Weber. Fue el primero que se desveló durante largas noches, con estadísticas en mano, ensayando explicaciones que determinaran porqué se quitaba la vida más o menos gente en diferentes puebos. Habló de un tal "suicidio anómico", para estudiar qué tenían que ver la frecuencia de los casos con las condiciones en que pasaban sus días las personas en un determinado lugar. Y fue muy osado al gritar que si bien hay una "predisposición psicológica" a terminar con la propia existencia, "la fuerza que determina el suicidio no es mental sino social".

Leída así, cual manual de Ciencias Sociales, poco puede hermanarse esta tesis antológica con el río de lágrimas, el dolor inconmensurable, la sensación de que el mundo se viene abajo, la tristeza desconsolada, la sospecha a la cobardía. Tampoco con lo que sobrevuela a un cortejo fúnebre con deudos, familiares, amigos o vecinos de siempre en este rinconcito serrano de la provincia de Buenos Aires, cada vez que se entierra un miembro de la comunidad que decidió empujarse al abismo del descanso eterno.

Sin embargo, la teoría de Durkheim bien puede servir para que los números helados de la casa funeraria nos ayuden a entender -como diría el ama de casa de a pie- "porqué últimamente se está matando tanta gente" en esta ciudad con entrañas aún pueblerinas.

¿En qué está fallando la sociedad para asistir perpleja a picos estremecedores, en esta supuesta pequeña isla de boom económico y belleza elogiada por foráneos del país y el mundo?. Y por último, ¿qué deben hacer todos los actores de la ciudadanía para revertir la curva ascendente?. ¿Qué le adeudan las autoridades a sus representados en la materia?.

Cifras que paralizan

Tandil tuvo, en materia de suicidios, 14 meses estremecedores. Con 14 casos en 2006 y 9 en lo que va de 2007, el distrito alcanza la cifra de 23 víctimas fatales por esta causa. Para algunos profesionales, estamos frente a una “emergencia sanitaria sin parangones”.

Algunos de los occisos pasó alguna vez por el Hospital Municipal “Ramón Santamarina” u otras dependencias de la esfera pública, asistencia que –evidentemente- resultó infructuosa.
En sólo dos meses del corriente, los números sobrepasaron la mitad de todos los reportados durante el año pasado.

Si se hace un corte imaginario que acapare la veintena de casos desde enero de 2006 a esta parte, la tasa rasguña a los índices de los peores años de la crisis social, política y económica más tremebunda de la Argentina, llámese 2001-2002.

Según datros brindados por la Policía local, en 2004 se registraron 11 suicidios; cifra subió a 13 en 2005 para llegar a 14 en 2006.

De acuerdo a una pesquisa del psiquiatra Jorge Garaguso, en 2001 se registró en Tandil un índice del 14,8 cada cien mil habitantes, uno de los más altos del país. Del total de casos consignados entre 2001 y 2003, el 71 por ciento estuvieron protagonizados por hombres. La población con mayor riesgo comprendió a los menores de 25 años y a las personas de la tercera edad, algo no muy distinto a la actualidad.

De los 23 vecinos occisos por muerte autoprovocada en el último tiempo, 15 eran adultos mayores y 8 tenían menos de 28 años.

Si se pudiera medir el dramatismo de cada hecho, se recordaría, sin lugar a dudas, la muerte de una adolescente de 15 años que en enero pasado se colgó de un tinglado ubicado en su casa de Cuba al 2000. Su hermana menor tuvo que soportar el hallazgo.

De la masa total, es abrumadora la mayoría masculina en los negros episodios: 19 contra sólo cuatro femeninos.

Un dato: Si se repitiera el promedio de enero-febrero, con cuatro suicidios por mes, el año terminaría con casi medio centenar de hechos.

Pero para dimensionar la gravedad de un problema que amerita soluciones "no para mañana, sino para ayer", resulta clave comparar lo que sucedió recientemente en partidos bonaerenses que poseen una cantidad de habitantes cercana a la de este distrito, que ronda los 130.000 habitantes.

Desde enero de 2006 a febrero de 2007, en Olavarría (110.000 habitantes) sólo se registraron cuatro suicidios (tres en el pasado año y uno en el corriente), según lo señalaron a esta publicación fuentes de la Comisaría Primera de la ciudad de cemento. Esto implica menos del 20 por ciento de lo que se detectó en Tandil.

En Pergamino, donde residen 111.000 personas, se reportaron 9 muertes autoprovocadas en 2006 y sólo una en 2007, lo que concluye en una decena para el período señalado, de acuerdo a lo subrayado por voceros uniformados de la Jefatura Departamental.

Por otro lado, no debe soslayarse la gran cantidad de intentos de suicidio que no siempre aparecen en los informes brindados por la Bonaerense. En ocasiones, estos fallidos se dan en sujetos cercanos a alguien que llegó a su cometido.

Y por último, la onda expansiva anímica que arroja como saldo este tipo de muerte en el entorno directo e indirecto, no sólo con secuelas psíquicas y físicas, sino también con graves traumas en los aspectos sentimental, laboral y educativo del pasar cotidiano.




Modafari: "es cada vez más grave, y constituye un problema de Estado"

El doctor Martín Modafari, psiquiatra y miembro del Foro de Salud Mental, no titubea en afirmar que lo que está ocurriendo en Tandil es "un problema de Estado y salud pública", según dijo a Acento Propio.

"Un paciente con ideas suicidas no necesita sólo medicación, sino contención diaria e internación. Y más que eso, este es un problema de Estado y de salud pública. Es indistinto que la persona sea un jugador compulsivo o no, pobre o rico, niño, joven, adulto o anciano".

Para el reconocido especialista, "deben intervenir múltiples instituciones, un servicio de agudos y emergencias, un experto infanto-juvenil. Las camas del Servicio de Salud Mental (hospital) son pocas. A Tandil le falta un programa específico y un estudio de planificación serio, porque la situación es cada vez más grave, la ciudad cada vez más grande y los trastornos más agudos. También se necesita un estudio epidemiológico que detalle la realidad local".

A fines del año pasado, estuvo en la ciudad una eminencia en lo que hace a trastornos depresivos en el país y el mundo, el doctor Rodolfo Zaratiegui, quien ofreció disertaciones científicas. "Coincidimos en que la situación es muy preocupante, sobre todo por el grado de las patologías". En la ocasión, contó una experiencia recolectada en Glasgow (Escocia) donde el Estado impulsó un programa para "empezar de cero" por la excesiva cantidad de suicidios allí registrados.

“Hicieron un registro, formaron y especializaron a médicos de Atención Primaria, para trazar la primera barrera de tratamiento en pacientes depresivos, con medicamentos específicos (los más baratos y mejores). En tres años y medio bajó la tasa a la mitad. Se demostró que un proyecto político dirigido a la población, de alta y baja complejidad, funciona resolviendo el problema".

Casa de monjas, calvario de pacientes

La antigua casa de las monjas del nosocomio municipal es, desde que empezó a edificarse el futuro Hospital de Niños "Debilio Blanco Villegas", el predio sanitario que eligió la gestión radical para la internación y atención clínica de pacientes mentales. Posee ocho camas para agudos y el staff está integrado por tres psiquiatras, entre otras especialidades.

De buenas a primeras, se demolió la antigua sala y todo se trasladó a lo que muchos consideran un verdadero calvario para los enfermos.

El psicoanalista Angel Orbea, un continuo observador de la realidad local en términos de Salud Mental, denunció como pocos que el Gobierno de Miguel Lunghi tiene en este item un verdadero "capítulo censurado"; reveló que con la atención actual en el viejo predio cercano a la Guardia, la gente quedó "a la deriva". Allí los atendidos "son vulnerados en sus derechos humanos elementales" y los que atienden están hacinados, trabajando en un clima estresante.

Ahí fue alojado Pedro Tapia, el hombre que alcoholizado y armado mantuvo cautivos a sus hijos en su casa de Villa Italia, hecho de gran impacto mediático y que fue resuelto, tras largas horas, por el Grupo "Halcón". Off de record, altos funcionarios judiciales dejaron entrever su malestar porque la "Casa de las Monjas", en pésimas condiciones, era en nuestra ciudad el único sitio para albergar adictos al alcohol, como esta persona que cumplió una condena por asesinar anteriormente a su primera mujer. Y durante los días que permaneció allí, miembros del Poder Judicial local "cortaron clavos" por el riesgo que implicaba para sí y para terceros ese inadecuado centro de internación.

A partir de la demolición del edificio ubicado en Alem y Uriburu, surgieron "divergencias" entre los actores involucrados en lo mental y la Municipalidad, pues aquellos calificaron la decisión de "muy poco propicia", ya que se terminó trasladando el área al hogar de las religiosas, lo que –según el licenciado Orbea- "fue una medida totalmente inadecuada, pues no resiste la más mínima inspección sanitaria. La gente hace colas de hasta seis horas para ser atendida durante cinco minutos".

Tras un pedido de informes del concejal Juan Carlos Giménez (FPV), se supo que el presupuesto total del Municipio para 2007 en Salud Mental ronda los 350.000 pesos, con los que se hará una nueva sala de internación provista de 12 camas. Pero muchas incógnitas persisten en torno a los recursos humanos, ya que hoy el área está integrada por 18 profesionales y la mitad trabaja ad honorem.

"El Ejecutivo abandona sistemáticamente a la Salud Mental. Esto genera presión interna entre el propio personal y las consecuencias son pagadas por la población. Hay asistencia comunitaria pero falta el llamado Nivel 2; el nivel de la alta complejidad, internación, medicación y hospital del día para las patologías más graves", sentenció Orbea.

Desde el Foro de Salud Mental se propone la creación de una Dirección específica que articule los niveles 1 y 2 de atención, e integre a las ONGs en red. “Las prestaciones no cubren los más mínimos requerimientos de la población. Como ya se dijo, la falta de recursos y de un programa municipal llega a obstaculizar a la Justicia. Apelamos a que las autoridades tengan una comprensión diferente de la cuestión, ya que ahora se ve con una estricta mirada médico tecnológica, es decir, como un servicio más del nosocomio” agregó el académico.

Preguntado por el presupuesto que requiere la dependencia, el profesional opinó que "la Salud Pública de los tandilenses debe financiarse con el dinero de los contribuyentes, esto no admite discusión. Pero la Salud Mental en las políticas de Estado hoy está en un segundo plano. Por otro lado, hay que aclarar que la Salud Mental trasciende lo médico-psiquiátrico, ya que incide en el orden público, en la educación y las familias. Tandil no tiene hoy un lugar para la atención de niños (2 a 12 años) sicóticos y autistas. Facilmente ahora puedo reconocer más de 30 casos, que pueden generar gastos que se quintuplicarán con respecto a lo que hoy se invierte, y además generarán mayores padecimientos para los chicos, su entorno y la sociedad en su conjunto", finalizó Orbea.

Giménez: "el Ejecutivo actuó con imprevisión"

El jueves 8 de febrero próximo pasado, el director administrativo del Ente Descentralizado, licenciado José Luis Labaroní; el titular médico, doctor Oscar García Allende y su par adjunto Angel Roigé, acompañados por otros miembros del gabinete, fueron interpelados por el Concejo Deliberante por el desmanejo general que presenta desde hace tiempo esta entidad sanitaria tan cara a los sentimientos serranos.

En el debate que se prolongó hasta la madrugada del viernes, el médico y presidente del bloque del Frente para la Victoria, Juan Carlos Giménez, cuestionó en el recinto la "imprevisión" en que incurrieron las autoridades de Salud municipal al decidir la demolición del antiguo edificio de Salud Mental sin prever en qué condiciones estarían los pacientes internados hasta que se los reubicara en un futuro predio. La Casa de Monjas, -espetó el legislador- tiene "los pasillos muy angostos. Si debe entrar una camilla lo hace con mucha dificultad, o definitivamente no puede ingresar. La calidad de atención es horrible. En la sesión les pregunté si las autoridades del hospital no admiten que hubo imprevisión y García Allende asintió con la cabeza, pero Roigé se dispersó en datos históricos intrascendentes", rememoró Giménez.

"Nadie cuestiona al futuro nosocomio infantil. Pero si se tira abajo un lugar, el Gobierno debió suponer qué hacer" con sus ocupantes.

Desde sus comienzos, el Foro de Salud Mental está compuesto por médicos, psicólogos, psiquiatras, sociólogos, asistentes sociales y terapistas ocupacionales. Pero el oficialismo, salvo esporádicas apariciones de la doctora Cristina Romero (jefa del servicio) y el edil Héctor Equiza, nunca tuvo voluntad de integrarlo, y lo ve más como una embestida opositora que un espacio para la discusión multisectorial.

En los pasillos de Palacio Municipal, se asegura que las pocas veces que el jefe comunal recibió a los miembros del foro les reprochó la exposición de sus errores en los medios y les aclaró que no cederá dinero del erario comunal para que un grupo minúsculo de facultativos hagan negocios particulares.

Paranoico, Lunghi conduce una ciudad con severos índices de suicidios y prefiere la inacción e improvisación antes que destinar partidas concretas para fijar la selección por concurso de los mejores profesionales que puedan diseñar una planificación a corto, mediano y largo plazo como bien merece Tandil.

No obstante, y gracias a la presión de estos especialistas, el Ejecutivo cedió 350.000 pesos en el presupuesto 2007 para la edificación de una nueva sala de internación, que compartirá la manzana de los futuros Hospital de Niños y el menos consentido Centro de Día, que a pulmón y sin ayuda oficial levanta a paso lento la dirigente Alicia "Tita" Brivio

BELLO Y GALLOTO: LA LECCIÓN QUE LA POLÍTICA NO APRENDIÓ

El suicidio es un acto de comunicación social. Muchos, antes de cometerlo, dejan cartas para inmortalizar un discurso directo, una aparente explicación a los deudos. Pero también queda flotando un cifrado indirecto, un rompecabezas a armar, un metamensaje a la sociedad. Los analistas creen que el lugar donde sucede el deceso, el método elegido y el momento, guardan implícitos muchos porqués. Cómo si la persona eligiera un camino siempre equivocado- también para que la sociedad escuche, tome nota y conciencia.

El 3 de diciembre de 2001, un hombre de 26 años llevó a Tandil a la primera plana de todos los medios nacionales con su sangre derramada por un escopetazo en la boca. Se llamaba Matías Bello. En el sillón del entonces intendente Julio José Zanatelli, se mató frente a las cámaras de TV y los flashes fotográficos. La prensa del país lo erigió como un fusible de la crisis más desgarradora de la historia argentina. Antes de gatillar, le contó a los periodistas lentamente cómo su vida personal y familiar, embargada por la miseria y un pasado carcelario, se había convertido en un suplicio. Dio un mensaje atroz y espeluznante del infierno que podía vivir una persona empujada al abismo de la pobreza.

El 28 de octubre de 2005, Ricardo Galloto -el tesorero municipal- acorralado por el escándalo de corrupción más suculento que se conozca en Tandil, se entrevistó con numerosos referentes sociales, políticos y religiosos de nuestra ciudad en medio de una profunda depresión. Quiso hablar con el intendente, lo llamó por teléfono varias veces, pero no logró su propósito. Su cadáver apareció en la ladera del Parque Independencia, a pocos metros de una plaza de juegos infantiles. Decidió terminar con sus días en esta tierra.

Ambos episodios, dramáticos y urticantes, únicos y diferentes, tienen dos aspectos comunes: la política local y el suicidio. El primero protagonizado por un desahuciado joven al que el contexto social le puso la soga al cuello, aunque haya usado un arma de fuego. Lo hizo en el centro neurálgico de la vida política local.

El segundo; una víctima con basta experiencia como funcionario de carrera en el área contable de la Municipalidad. Su desempeño en la Comuna, y la evidente responsabilidad en un delito de magnitud que involucró a los dineros de todos, fue el motor del fallecimiento no natural.

Sendos vecinos, dieron con sus reprochables decisiones una lección al corazón de la dirigencia vernácula. En un distrito donde tantos nombres y apellidos, algunos más conocidos y otros ignotos, se van de este mundo porqué así lo decretaron, por múltiples circunstancias. Y la política, que para muchos es el "arte de lo posible", hoy no está a la altura de las circunstancias. Hay muchos suicidios. Cada vez más. Mientras la reacción de quienes tienen el poder de revertirlo no llega.

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FARMACIA SIN REMEDIO


“Acento Propio" consultó a reconocidos profesionales del distrito, quienes mencionaron dos antidepresivos como indispensables para los pacientes depresivos que llegan a una primera consulta: Sertralina y Citalopram. Esto es una barrera de contención medicamentosa esencial que la gente no puede postergar en la fase inicial de un tratamiento. Ergo, no se trata de una droga para situaciones harto complejas. El paso de las horas sin algunos de estos psicofármacos puede derivar en una decisión drástica y luctuosa.

Pero el acceso gratuito e inmediato a estos productos resulta toda una quimera en nuestra ciudad. Así lo indicaron algunas fuentes a este medio. Para confirmarlo, un cronista de la Redacción llamó telefónicamente a la Farmacia del "Ramón Santamarina", en horario matinal de una jornada tomada al azar. Un empleado contestó: "en este momento no tenemos Sertralina. La otra semana puede llegar algún pedido. Citalopram, acá no se maneja". Lamentablemente, no resultó difícil imaginar las consecuencias que puede acarrear esta respuesta en una persona pobre hundida en un pozo anímico.

La "Sertralina" actúa sobre la "depresión, trastornos de pánico, obsesivo-compulsivo y estrés postraumático". Alguien con escasos recursos, muy probablemente sin cobertura social, debe gastar 85 pesos por 100 miligramos y 50 pesos por 50 miligramos (30 comprimidos). Un precio altísimo para muchos de los pacientes, que precisamente no quieren seguir viviendo, entre otros motivos, por flagelos como la desocupación y la miseria.

El Citalopram consiste en un "inhibidor potente y selectivo de la recaptación de serotonina neuronal" y actualmente está aprobado para el tratamiento de la depresión en 69 países. Cualquier farmacia privada cobra 50 pesos por 20 miligramos (28 comprimidos).

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Entendidos en la materia aseguran que resulta de vital importancia encarar este problema epidemiológico como política de Estado desde cinco aristas fundamentales, que no pueden prescindir de rigor científico, planificación seria y una decisión dirigencial que exceda los vaivenes partidarios.

Según miembros del Foro de Salud Mental, Tandil debería generar una Dirección Municipal específica que articule: un servicio de salud mental con –al menos- 20 camas para pacientes agudos; consultorios externos y un servicio de urgencias para asistir a personas depresivas (hoy la Comuna no cuenta con un automóvil para ir al encuentro de quienes necesitan ayuda inmediata); un plan de Atención Primaria abocado a la prevención; un espacio programático y continuo de formación profesional para residentes ; y un hospital de día (como el que está edificando "Tita" Brivio).

En cuanto a los recursos humanos, constituye un factor fundamental la incorporación de más profesionales con basta experiencia en la materia (al menos cinco psiquiatras), que estén acompañados por residentes y beneficiarios de becas.

Para Orbea, es menester “extender la capacidad de incidir en personas que por distintos motivos y edades no acceden al Hospital y al Servicio de Salud Mental, y que muchas veces terminan en lo peor. Asimismo se podría hacer un exhaustivo catastro psicofármacológico, ya que el cincuenta por ciento de los intentos de suicidios son por ingesta de medicamentos, generalmente salidos de la tan mentada Farmacia del Hospital Santamarina. Cabría también la posibilidad de hacer una verdadera correlación de casos y prescripciones de psicofármacos, que conseguiría mejorar la casi imposible predictividad del suicidio”.

También es necesario “llegar a todos esos tandilenses que de una manera u otra están ligados por distintos lazos al suicidado, y que el especialista y colega Roberto Urdinola llama ´los allegados´, que viviendo esas muertes como una herida insondable, no le pueden dar sentido a semejante acto. En muchos casos, los allegados al suicida han hecho todos los esfuerzos posibles pero no han podido quebrar la morbosa voluntad de muerte del sujeto en cuestión. Es allí donde las acciones en Salud Mental, y el psicoanalista en particular, pueden incidir devolviendo la particularidad de vivir frente a lo abierto de la muerte”.

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EL ANUARIO MAS NEGRO

2006 14 casos
-3 de enero. Un anciano de 85 años se quitó la vida en las proximidades de Sierra del Tigre.
-2 de abril. Un vecino de Gardel (56) se suicidó en la tranquera de un establecimiento rural.
-4 de abril. Otro oriundo de esa localidad murió tras descerrajarse un disparo.
-12 de abril. Un tandilense de 61 años terminó con su existencia física en el patio de su casa de Montiel al 100.
-5 de mayo. Joven de 22 años falleció tras dispararse con un revólver calibre 38 en Salceda al 1900.
-25 de mayo. Un chico de 21 años utilizó una escopeta calibre 16 para terminar con sus días en un predio agropecuario.
-11 de junio. Se incendió una vivienda en Chapaleofú al 2.500. Hubo un occiso de 69 años por inhalación de monóxido de carbono. La policía investigó cómo principal hipótesis el suicidio.
-25 de agosto. Las llamas ganaron una vivienda de Aeronáutica Argentina 930. Su morador, de 50 años, provocó el foco ígneo y pereció.
-12 de septiembre. Un joven se ahorcó en su casa de Piedrabuena al 700.
-28 de octubre. Una mujer de 44 años se intoxicó con la ingesta de medicamentos y murió.
-24 de noviembre. Un septuagenario concluyó su vida con un escopetazo en una propiedad agraria del cuartel XII.
-15 de diciembre. Hallan en Lisandro de la Torre 1075 ahorcado un hombre (62), cadáver que encontraron al parecer- una semana después del deceso.
-21 de diciembre. Con 72 años, un adulto mayor se disparó en la sien dentro de un inmueble de Arenales al 500.
-25 de diciembre. Un chico de 23 años se ahorcó en Reconquista al 100.

2007 9 casos en 2 meses
- 1 de enero. Un septuagenario usó un arma de fuego para concluir su vida cuando la ciudad todavía festejaba el Año Nuevo, en Panamá al 100.
-16 de enero. Una adolescente de 15 años se colgó de un tinglado ubicado en su casa de Cuba al 2000. Su hermana menor soportó el dramático hallazgo.
-24 de enero. En cercanías de María Ignacia se ahorcó un vecino de 75 años.
-1 de febrero. Un hombre de 28 años apareció colgado en su habitación, con domicilio en Perón al 1500.
-4 de febrero. A los 66 años falleció por muerte autoprovocada otro tandilense en Ugarte al 1700.
-8 de febrero. Con 91 años, terminó con su existencia un vecino en Almafuerte al 500.
-11 de febrero. Anciana de 90 años se asfixió con una bolsa de nylon en Sarmiento al 1775.
-13 de febrero. Un soldado voluntario de 21 años materializó su deceso con una pistola 9 milímetros, al parecer, propiedad de un familiar que integra la fuerza policial.
-25 de febrero. Hallan en Villa Laza el cadáver calcinado de una joven de 25 años. Estaba bajo tratamiento psiquiátrico.

* El listado de casos no incluye otros hechos policiales resonantes que vinculan a Tandil con el suicidio, llámese el fallecimiento de una mujer de 28 años que sufriera heridas gravísimas tras la explosión de una garrafa en su casa, en enero pasado. Aún se investiga si fue autoprovocado. Tampoco se mencionó el "intento" fallido de un hombre (35) que en octubre salvó su vida de milagro tras arrojarse de un octavo piso en el edificio de San Martín y Alem, y que terminó amortiguando su cuerpo con un toldo. Entre tanto, un policía oriundo de nuestro distrito se mató con su arma reglamentaria en Caleta Olivia.


Entrevista a JOSÉ STELLATO


A los 57 años el “Negro” más famoso corre de sus planes la locución y escribe en silencio un libro que recoge toda su vida periodística en Tandil. Mientras evalúa la posibilidad de ser él quien instale el primer programa erótico de la radio local -“ratonerías, pero sin llamados al aire, o muy pocos”- José Stellato explica a Acento Propio porqué la maquinaria mediática del oficialismo municipal conseguirá el objetivo de instalar al gobierno lunghista en la historia local. Pero también cómo la sociedad finalmente revelará la verdad por su cuenta. Sus amores y sus odios. Todo Stellato.

No es fácil ir al encuentro periodístico con alguien que desplazó comisarios, llevó a la Justicia a profesionales (con éxito a su favor), hizo temblar intendentes, concejales y hasta funcionarios provinciales y nacionales.

No es fácil. En última instancia, uno arrastra la ilusión de afrontar el desafío de entrevistar a José Ramón Stellato con la esperanza de un agónico recurso para hacerle frente: la expectativa de que el cazador, de tan acostumbrado a su profesión, no sabrá cumplir el rol inverso, el de presa.

Pero no es así. Apenas se enciende el grabador, el entrerriano, un pródigo en el arte de la palabra al que nadie -ni sus más encumbrados enemigos- le negarían sus virtudes radiofónicas (y otras) es, por su mirada torva, por el estilete preparado en la punta de la lengua y por sobre todo, por ese periodista crítico que lleva dentro y nunca descansa, un tipo que jamás flaqueará, aunque esta vez él no sea el dueño del micrófono.

Maestro en el arte de preguntar y de instalar incomodísimos silencios, forjada su erudición en un seminario de su Paraná natal, tiene desde el lugar de las respuestas una soltura al mismo nivel de una trayectoria que incluye la participación como pluma exclusiva en “El Atlántico” de Mar del Plata y su formación junto a íconos de la radiofonía nacional.

Algunos entrevén en su voz y estilo las marcas de Hugo Guerrero Martinéiz. Otros detectan en su rostro y sus pinceladas humorísticas la actualidad de Oscar González Oro.
En la práctica él es hoy, para muchos, la voz -¿la única?- que confronta despiadadamente al gobierno del doctor Miguel Lunghi, sin concesiones. Sin embargo sostiene que su misión va mucho más allá que una, dos –o las que fuere- gestiones de gobierno.

-¿Acaso no habla mal de nuestra sociedad que tenga que ser un periodista –usted- el más opositor al gobierno?
-No lo sé. Sí me consta que el gobierno municipal, por lo común, se llena la boca hablando de que está con la gente, sin embargo está del otro lado del mostrador. Y el periodista tiene que estar con la gente y no chupándole las medias del gobierno, que sería el poder. Ahora, yo, como periodista, siempre estuve del lado de la gente, ya sea cuando estuvo Gino (Pizzorno) o Zanatelli, Lester u Oroquieta. ¿Y por qué no también ahora? Ni qué hablar en los 70’ u 80…
-Ser opositor es un hábito suyo entonces.
-Ya le dije: yo trato de estar del lado de la gente, no de los políticos. Sobran ejemplos de razones para estar del lado de la gente. Los políticos en cambio prometen y difícilmente cumplen, aunque simulan como que cumplen. Ahora, si hay políticos inteligentes, sensibles y cumplidores y de avanzada…no hay problema en destacarlos.
Por eso mismo no se puede dejar de recordar promesas incumplidas.
-¿Por ejemplo?
-Como el tema de la sierras, cuando Lunghi dijo que se acabarían las explosiones en las sierras una vez que asumiera. ¿Y…? Solo hicieron un papelón a fines de enero de 2004… ¿y qué me cuenta del proyecto Piaras….?
-Cambiemos el eje entonces, la pregunta es: ¿por qué la sociedad no genera una dirigencia mejor?
-No sé. Habría que preguntárselo a un sociólogo. Somos una sociedad cómoda que critica a la dirigencia, pero no se involucra en política partidaria. Hace falta valentía, pero resulta más cómodo criticar al que se anima a participar. A mí me gustaría que en nuestra ciudad se revivan los espíritus participativos que dieron lugar a la Usina, la Universidad y, seguro, tendremos un “Tandil real” y no “soñado” que es un “sueño” de otros y, además, ilusorio.

Salando las heridas

Hace meses y con 57 años Stellato comenzó a reflotar todo el material periodístico que guardó a lo largo de dos décadas de profesión en Tandil. Y a partir de esos apuntes, entrevistas, recortes y otras valiosas piezas, noche tras noche en su casa tipo loft escribe un libro de vivencias personales. Y jura que antes de dormirse en medio de la paz de la zona de El Paraíso, en las afueras, reza hasta por el propio Intendente, su archienemigo, ese que según cuenta el propio Stellato lo tentó tres veces para que cerraran filas.

La primera es pública y bien conocida. Allá por fines de septiembre de 2003, un Lunghi vencedor del PJ merced a un puñado de votos quiso dejar en el olvido algunas de sus frases de campaña y señaló que los resquemores con algunos periodistas contra los que había cargado en la etapa proselitista “se arreglan con un café de por medio”.

El café se enfrió porque el “Negro” nunca se sentó en su mesa. Después, vinieron dos interlocutores, amigos en común entre Lunghi y Stellato y se fueron como vinieron, con las manos vacías.

Pero el acérrimo adversario de la gestión soñada dice que se divierte cada vez que en LU 22 Radio Tandil se enciende la luz de “En el Aire” de Primera Hora o Ultima Hora. Y sin que le tiemble la voz lanza otra infidencia: “nunca es negocio estar en el oficialismo”.
-Con eso se podría interpretar que su oposición a Lunghi no es tal.
-Es tal. Y hay radicales que saben la razón. Desde los 90 pueden dar fe.
-¿Lo pone mal esa situación controvertida permanente?, ¿o lo divierte?.
-La Radio y mi trabajo, en general, me divierten.
-Si las cosas son así se podría suponer que si ganara Néstor Auza usted pasaría automáticamente a la oposición?
-Seguiría siendo la voz de la gente. Nunca la del oficialismo.
-¿No le parece exagerado?
-No, porque el periodista tiene que ayudar a tener memoria y por eso puede hablar, por ejemplo, de tanta gente que pasó por el Ejecutivo o el Concejo Deliberante y no dejaron huella, caminaron sobre el agua.
¿Cree que el gobierno de Lunghi entrará en la historia?
-Si, va a entrar en la historia oficial y en la otra. La historia oficial se está tramitando, se está escribiendo a través de la maquinaria de seducción que despliega esta gestión. Es una gestión que impulsó un movimiento a través de los medios que nos quiere hacer creer lo que no es, por ejemplo lo del “Tandil Soñado” o la “nueva Colón” o “el nuevo Hospital”, temas todos de los que la gente, de a poco, se va dando cuenta. Sería más fácil para la gestión que la gente saque sus conclusiones a través de las obras reales. No se puede inaugurar un tomógrafo que no funciona sólo porque se cumplía el primer aniversario de un triunfo electoral…
-También ha sido durísimo con la nueva generación de funcionarios radicales.
-De algunos me molesta su arrogancia, pero tengo queridísimos amigos. Pasa que los que se manejan con soberbia y frases alambicadas es que porque son inseguros y creen que “hablando difícil” son superiores o generan más ascendencia en la gente.

Colegas

-¿Le gusta algún periodista de Tandil?
-Eduardo Saglul, Juan Carlos Gargiulo, Renis…
-¡Actuales, Stellato!
-Pensando en que tenemos una radio media caracúlica lo llevaría a Adolfo Campeggi.
-¿A Campeggi? parece su contracara.
-Si, pero para que haga algo “picantón”. También lo recuperaría a Rodrigo Revillo, a Javierito Pianta, a Leandro Elissondo, a Luisito Ventos.
-Con Marcelo Bettini usted hizo una buena dupla durante años.
-Para mí Marcelo es esencialmente movilero. Tiene una prodigiosa plasticidad, un muy buen manejo del idioma, sabe hacer una observación colorida, hace “ver” la noticia que no ven otros movileros. Rodrigo Revillo anda en ese camino, con otra coloquialidad. Pero además tendría en la radio a Celeste Giannibelli, a María Inés Mazza (¡volvé María Inés Mazza!), a Julito Varela…
-¿A Varela?, en otro programa.
-…En la Radio en general. No me importa que no tenga mi mirada, ni mi estilo. Además, yo estoy casi anarco. Mi peronismo es romántico.¿Sabe a quien tendría también?, a Guillermo…Tenaglia.
-¡¿Tenaglia?!
-Siiii….
-Para pelearlo.
-Para pelearlo. Aunque él tenga una opinión equivocada de mí...yo le tengo afecto. Es más, en su momento lo he propuesto…
-¿Qué provecho le sacaría?
-Es para mandarlo al frente… es grandote…es corajudo. Va ganando uno a cero de entrada sin ser un kamikaze. Es lo que me enseñaron y viví.

Negro de Radio

Si el director y propietario, Juancho Martínez Belza se lo “permitiera”, Stellato haría desembarcar en Radio Tandil “colegas y locutores”.

-¿Hacen falta?
-Es obvio que la Radio que estamos haciendo no es la radio que me gusta.
-¿Qué haría entonces?
-Desdeñaría a algunos y tomaría a otros. No le quitaría el trabajo a nadie. Quien quisiera aprender y crecer podría seguir, haría dictar cursos, tomaría un profesional para darle otra dinámica a las vinculaciones del personal. A los periodistas les enseñaría a redactar, les enseñaría sobre crónicas, informes, editoriales, reportajes. Yo lo tuve de profesor a Fito Graciano, y el nos dictaba una materia “Plástica ante Cámaras”. Esa asignatura tenía un capítulo dedicado a “Improvisación”. Te daba un tema absurdo y tenías que desarrollarlo, aún desde el absurdo, para tener agilidad llegado el momento de un bache en la transmisión.
-Nadie discute su formación, pero dicen que no es fácil trabajar con el Negro Stellato.
-Soy áspero…muy exigente. Algunos han dicho que no soy “hijo de puta” en ese sentido, sino que soy “nieto de puta”… soy un enfermo y en la Radio fomentaría cursos de dicción, de redacción, de idiomas (aunque sea la fonética del francés, alemán e inglés), de cultura general.
-¿Es verdad que va a ser candidato en algún momento?
-Creo que no. Me gustaría, sí, alguna tarea en el Ejecutivo. No en Prensa. En el 97 me midieron y como daba bien me ofrecieron algo, pero lo rechacé. En definitiva, lo mío es el periodismo. Y creo que desde este lugar le rindo más a la sociedad. Fijese que en el 2002, cuando Zanatelli renunció yo estaba de vacaciones y través de la Turca, de La Tablita, donde comía Zanatelli, el me invita a cenar. Dijo la Turca “…José… José… acá Zanatelli ha comprando un vinito muy rico que lo quiere compartir con usted… ¿por qué no se viene?”. Así que fui. Estaban él, su esposa, y la Turca. Le recuerdo que con él y sus funcionarios había tenido una relación pésima. Así que llegué y “Zanata” me dice: “mire, Stellato, estoy muy enfermo y me voy a Batán porque me tengo que curar, pero antes con esta comida y este vino le quiero agradecer lo que hizo por mí.
-¿Lo que usted hizo por Zanatelli?
-Si. Dijo “en estos 10 años nadie me ha pegado como usted pero lo escuchaba todos los días y así he cambiado muchas cosas en las que estábamos equivocados”. Así que nos comimos el charrasquito. Ese gesto me hizo reflexionar. Y como soy un gran “rezador” todos los días lo hago por él, como por don Juan Carlos Pugliese, Luisito Macaya, mis hijas, mis amigas y amigos y, por ahí, también por Lunghi y los suyos.
-¿Tiene la conciencia tranquila?
-Hipertranquila. No meo agua bendita. Me he mandado cagadas como cualquiera, pero he aprendido a pedir perdón si me equivoco. De todos modos, no es mi objetivo hacer mierda a nadie. Trato de no tomar al micrófono y a la Radio como armas. Pero, claro, volviendo al tema de los medios… hoy en día se llega a ellos por azar, no por conocimientos o capacidad. Hasta se busca la mano de obra más barata. Y si querés tener buenos periodistas, debes tomar gente con una capacitación media y formarla, no alguien que se crea periodista porque se compró un grabador. Pareciera que en Tandil para ser periodista sólo hacer falta comprar un grabador. Después se la creen, bastardean la profesión, arruinan el idioma y ningunean al oyente.
Frente a todo eso yo tendría un Manual de Estilo para esa radio, haría periodismo con jóvenes, con gente mayor, transmitiría las 24 horas y, por supuesto, una gerenciación artística y publicitaria diferente. Lo que pasa es que he hecho muchas propuestas pero… dejalo ahí “Acento Propio”.
Tengo que aprender, aún a los 57 años, a no ser escatológico y a morderme la lengua.
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Alumno dilecto del padre Alfredo Meyer, en Entre Ríos, José Stellato aprehendió una buena medida de la sabiduría del religioso y de su paso por el Seminario se llevó, entre tantos conocimientos, el placer de la lectura de los clásicos griegos y romanos. Orgulloso de la “formación enciclopédica de los 60” que lleva consigo, y de la suerte de haber recibido clases nada menos que de Cosmelli Ibáñez en Historia, Piscitelli en Epistemología y del cura Bianchi en Teología de los Medios de Comunicación, el locutor también se graduó en ironía -¿quién lo duda?- a través de estudios de “mayéutica y todo a través de los grandes filósofos y la forma de enseñar que aprendí en la Escuela Normal y el profesorado de Historia y Latín”.

“Soy de los últimos maestros formados en base a Pestalozzi. A 16 años ya había leido a Marechal, Lugones, Sarmiento, Borges, Cortázar, Hemingway, Calvino, Moravia, Carpentier y a los 24 ya había leídos dos veces el “Ulises” de James Joyce, el libro de los libros”.

Con ese bagaje, no resulta extraño que muchos recuerden una memorable entrevista a Carlos Menem en tiempos de la presidencia del riojano; al escritor Ernesto Sábato; al compositor Atahualpa Yupanqui, o el trato familiar que desde el micrófono con los Alfonsín. Pero el capítulo que más le gusta recordar es un encuentro revelador con Luis María Macaya, ya no el amigo sino el Vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires.

“Veníamos teniendo un diálogo fenomenal con Luisito, en el avión, y de pronto no recuerdo qué pregunta le hice y él, sin inmutarse me dijo “no sé, no tengo idea”. Fenomenal. Un ejemplo de la humildad que tanto falta en nuestros funcionarios.
Yo veo aquí a Matías Civale (Secretario de Hacienda de la Municipalidad), por ejemplo…que imita a Tito Maggiori, ¡a Tito Maggiori!, es inconcebible que alguien admire y pretenda ser como Tito Maggiori. Y que ambos sean tan soberbios tiene una sola explicación: son tipos inseguros. La soberbia, la arrogancia, es propia es de los tipos muy inseguros.
-Resulta difícil creerle que usted rece por Lunghi.
-No sólo por Lunghi: rezo por Lunghi y por todos los suyos.
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Mano a Mano con Juancho
Un fatalista diría que hay entrevistas que se pactaron para ver la luz pública sí o sí. Bajo esa concepción filosófica el reportaje de Acento Propio a Stellato sería inequivocamente uno de ellos. Porque en pleno diálogo con la figura estelar de la radio tandilense, en un bar del centro, irrumpió, sin tener la menor idea de lo que allí pasaba, Martínez Belza, “Juancho”, propietario de aquel medio y protagonista de una historia cargada de encuentros y desencuentros con su estrella periodística.

Apenas se acercó a la mesa para ofrecer un distraido saludo (Martínez Belza no había detectado el pequeño grabador digital en la mesa) Stellato señaló al patrón como ejemplo libertario en materia de propietarios de medios, ejemplo que, a su entender, no abunda por esta zona.

La disposición a sumarse al diálogo en cierto modo confirmó el halago.“Voy a aprovechar este momento para dejar un testimonio:”, dijo Stellato mientras Martínez Belza pedía un cortado, “Juancho, que sabe que las cosas que no me gustan se las digo, Juancho, con quien nos hemos insultado feo, es el tipo que más ha hecho últimamente por un periodismo independiente”.

-Perdón, Stellato: ¿Juancho Martínez Belza?
-Si… Y lo he dicho al aire. Aunque tenga asperísimas diferencias, puntos de vista irreconciliables con él. Ni lo discipliné ni me disciplinó, pero tengo 17 años de trabajo en la Radio y hemos crecido juntos (también envejecido) a despecho de que, para mi gusto, en algunos horarios dejamos que desear.
-¿Él permitió que disintiera con varios gobiernos?
-Juancho me permitió un horario que después conquisté… me lo gané. No le digo que nunca me presionó, pero yo sé que si me arrollido pierdo. Si te arrodillás, después te piden que cebés mate (y hay quienes lo hacen voluntariamente).
-Y eso que Juancho es oficialista.
-Martínez Belza (Juancho): si apruebo algo de alguna gestión es porque lo siento así. Con Roberto Mouillerón coincido muchísimo. Es el mejor intendente que podría dar el peronismo. Pero le pasa lo que a Pugliese: los reconocen afuera, pero aquí… no.
-Stellato: A lo que yo voy es que nuestra radio es tan independiente que hasta se puede permitir, en algunos espacios, ser oficialista.
-Juancho: no voy a negar que me inicié en política con el padre de Lunghi y yo era el enlace entre el Concejo Deliberante y el Ejecutivo. Pero eso no influye en nada con lo que hacemos en la Radio.
-¿La radio sigue siendo “el” medio en Tandil?
-Stellato: no me cabe la menor duda. A pesar de que a mi gusto nos hemos quedado, seguimos siendo el medio de mayor inserción, el medio más “consumido”. Somos un medio con liderazgo.
-Juancho: no se cómo se manejarán en otras radios, en otras localidades, pero nos escuchan más que a las am de otras ciudades. Y eso un poco genera bronca en gente de otros medios locales, tal vez porque los periodistas de Radio Tandil son más conocidos y la gente no toma como referencia a periodistas muy buenos de algunos diarios. Ya no hay más Favre, Varela, Gentile, Perone, etcétera, Si hoy le preguntan a la gente por periodistas nombra a los de la Radio y sobre el resto dice que no los conoce “porque no firman los de los diarios”.
-Stellato, usted ha estado solo y ha sido lapidario con mucha gente.
-No me resulta incómodo estar solo en un tema porque el que va primero siempre está solo. Los temas que he tratado en soledad luego fueron tratados por el resto de los medios: inseguridad, canteras, corrupción policial. Aunque no estaba solo: la gente me avalaba y me lo decía en la calle, a través de llamados telefónicos, etcétera.
-Martínez Belza: lo que pasa es que el Negro es un tipo muy capaz, muy preparado y se ha jugado mucho contra la corrupción policial, por ejemplo, y la Radio con él. El defecto que tiene es que se politiza, de lo contrario sería más eficaz para su ideología peronista.
-Stellato: Juancho, vos estás afiliado al Radicalismo y a eso no hay que negarlo pues estoy afiliado al peronismo desde los 16 años y si lo digo es para que la gente sepa desde qué lugar estoy hablando. Pero a su vez he criticado al peronismo también. Gino asumió en el 87 y colaboré con él, pero cuando entré en el 90 a la Radio y hubo que criticarlo lo hice… lo astillé. Juancho me dijo “che, pero es el intendente”, y yo no aflojé. No es “negocio” estar en el oficialismo

Antonino Pellitero: ENTRE LIBROS Y RECUERDOS


El 26 de agosto de 1993 se apagó la vida de Antonino Pellitero. Un día después, en la página 14 de Nueva Era, Julio Varela (para muchos la pluma más inspirada del periodismo local) escribió “Entre Libros y Recuerdos”, una evocación de la figura del célebre librero del Salón Parroquial. La nota, que por entonces tuvo una notable repercusión, formará parte de un libro sobre el que Varela trabaja por estos días -esta vez no será un texto teatral- y que incluirá sus mejores aportes a la crónica tandilense desde el vespertino local. Este es un adelanto del próximo libro de Varela.
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Si algo no le confesé a Antonino esa tarde era que, por curiosidad nomás, me había hecho la rata.
Que un hombre de su edad –sesenta largos por entonces- me dispensara confianza y una ternura que, sin ser la del abuelo, conmovía ya era demasiado para un joven de quince años, de pelo largo, jean gastado en los albores de una década, la del 70, donde atreverse a ser joven era casi un pecado.

-Ando buscando algo de David Thoreau o Dylan Thomas- dije buscando impresionar para que, prejuicios mediante, no viera en mi lo que podía trasuntar.

“La pinta es lo de menos” pareció decir Antonino en silencio. Al menos presentí algo así.
-“Dylan Thomas…algo creo que hay- dijo revelando saberlo casi todo. Era la literatura que se imponía en los ’60, la que hablaba de los paraísos terrenales, de la naturaleza como refugio, del poema como salvavidas. Antonino no escuchaba por entonces a Los Gatos, ni conocía a Lito Nebbia cuando nos decía que se iba a naufragar en una balsa y que estaba solo y triste acá en este mundo abandonado. Pero había algo en él, quizá esa mirada que poco a poco se iba apagando, que le transmitía a uno esa sensación de entender al otro a pesar de los años. Los libros eran un buen puente para eso y él lo supo usar muy bien.

Se entusiasmaba con los pedidos de los lectores. Cuando más raros, mejor. Entrando por Independencia a esa sala con historia, olor a humedad, un piso que crujía y un frío que mataba, uno divisaba a Antonino en un rincón, al fondo. Sobre su sien caía una lámpara de no más 40w, amarilla, tenue, que lo cobijaba como a aquella mujer desamparada de los “300 Millones” de Roberto Artl.

-¿Qué dice muchacho?- eran sus palabras de bienvenida. El itinerario de aquella librería de viejo lo memoricé ese primer día. A la izquierda, contra la pared, algunas revistas poco relevantes, unos libritos de bolsillo sobre truco, bochas, juegos de naipes. Enfrente, ya en los estantes, literatura pesada. Todo lo que sea política nacional e internacional. Antonino aconsejaba y de cada libro tenía un relato. Recuerdo La Historia de los Partidos Políticos, de Puigross, comprada allí, a un precio que daba vergüenza. Esa era otra característica. Imaginemos hoy el libro “El Jefe”, uno de los best sellers, a un valor de 1 peso y no 22 como debe valer. Así de increíble eran los precios, con la diferencia que él no vendía novedades sino verdaderas reliquias. Peor todavía. Más barato. Provocaba inhibición comprarle un libro a ese precio.
-Mire, Antonino, acá dice un peso pero debe estar equivocado.
-No, está bien.
-Pero escucheme…
-Es lo que está marcado.
-Bueno, igual le doy dos pesos, no puede ser tan barato…
-¿Qué dice ahí?. Un peso. Usted me paga un peso.
Y me ponía colorado de estar comprando, por ejemplo, un librazo documentado como operaba la CIA en Estados Unidos o esos ensayos de cine y de teatro (esa historia de Sadoul, el primer “Hamlet” que cruzó por mis manos, aquella vida de Chaplin) por solo monedas. Uno de más y Antonino se ofendía.
Sigamos el recorrido. Del otro lado del anaquel, los latinoamericanos de un lado y los ensayos más a la izquierda. Galvez, Sarmiento, Vida y obras. Crónicas apasionantes. Enfrente, mesa por medio donde estaban las Esquiú y Todo es Historia, entre otras, estaban los estantes de filosofía: de Descartes a Kant. De Aristóteles a Buber. Bajando la mirada aparecía el ensayo y la ficción argentina. José Ingenieros. Marechal. Borges, por supuesto. Pero lo que seducía era lo raro. Lo inconseguible. Por ahí había que ensuciarse un poco las manos, pero lo extraño aparecía.
-¡Antonino! –explotaba uno- mire lo que encontré acá!!!
Y Antonino se acercaba. Miraba. Y también exclamaba.
-Uuuuh…¿vio? Una reliquia –comentaba con legítimo orgullo.
Le explico: hablo de los libros y de su ubicación porque es una manera de describir a Pellitero. Ese era su mundo. Todo lo que estaba a su alrededor podía ser bello, malsano, espléndido u horroroso pero la vida estaba aquí, en esas paredes de un ocre triste que pedían pintura y esos techos altos, ese cielo en definitiva.
A la segunda o tercera visita, me dijo:
-¿Me cuida un rato el local? –Porque se cuidaba de no tutear. Es más: hasta de “don” me trataba simpática y cariñosamente.
-¿Qué le cuide la librería?
-Si, ya vengo.
Y Antonino salía por la puerta que daba al Estrada enfundado en un sobretodo largo.
Esa confianza que le dispensaba al desconocido provocaba algo de incomodidad. Era como si de pronto la librería se convertía en una cristalería obligando a no dar pasos en falso para no romper nada.
Se brindaba de tal manera, traslucía desde su hermetismo, de forma tan particular los afectos, que lo hacían único. Imposible fallarle.
Los domingos a la mañana, siempre con su gran amigo Isaza leyendo La Nación, se ponía a esperar el sol que, con migajas, entraba por la puerta. Todo momento era bueno para hablar con Antonino.
El ingreso en el Diario me llevó a verlo “en funciones”. Pensando en sorprenderlo, le dije
-Estoy en NUEVA ERA –
Se puso contento y a partir de ahí el diálogo casi siempre tuvo que ver con el periodismo. No ahorraba elogios ni críticas. Siempre con mesura. Especialmente, con sabiduría.
Cuando le pedí el primer reportaje, se negó.
-No, no me gusta. Compréndame.
-Pero usted tiene tantas cosas para contar…
-Sí, pero no interesan…
-¿Cómo que no interesan?

Y allí se desgranaba esa charla sin final, entre el ruego ansioso y la negativa serena. Realmente, no le gustaban las entrevistas. Si amaba esos aportes sin fotos ni pomposidades. Sus crónicas del pasado tandilenses tenían el vigor de la certeza, la calidez de la nostalgia.
El día que se tuvo que ir de Centenario vi a un hombre destruido. Los libros comenzaban a volar. Puso todo en liquidación.
-Vea: vino uno de Buenos Aires, sacó unas cajas del auto y se empezó a meter libros. Esta enloquecido. Claro, tan baratos, tantas reliquias…
-Está mal, Antonino, ¿no?
-Qué quiere que le diga. Esta es mi casa…
No lloró en ese momento… bueno, uno nunca sabe. Hay formas y formas de llorar.
En Alem, frente a los Bomberos, siguió recibiendo las visitas de siempre, Isaza, Rosita la vecina. Nadie más. “Era tan hermético, tan para adentro…”. Sin embargo, pese a ese comentario real, se lo notaba comunicativo. La vidriera, apenas abierta, mostraba solo los Esquiú. Ya no había casi libros para la venta. Ya no estaban los saludos de los tordos en otoño. La última vez que lo vi, siempre con su flaca bolsita de red para los mandados fue justo enfrente del Supercop. Hablamos del diario y la tecnología.

-Ahora, la computadora…
Lo corté y de impertinente le dije:
-Antonino: quiero hacer un libro con usted. No, no, ya sé que no le gusta. Pero hagamos una cosa. Yo prendo el grabador y usted habla, nada más.
-No, no me gusta. ¿Para qué?
Mis explicaciones no fueron convincentes. Ese domingo me despedí seguro que llegaría el momento que aceptaría. ¿Cómo un hombre con tanta historia, con tanto archivo en la mente y en las venas, no iba a dejar un testimonio escrito?.
-Lo voy a convencer, don Antonino.
No lo vi más. Se fue con la bolsita, caminando muy encorvado, con su vista perdida y gris. Un tiempo atrás me aseguró que andaba bárbaro y que comía bien. Ese día el panorama ya era otro pero no era cuestión de esperar el final. Había tiempo para un libro con Antonino.
No pudo ser.
Odio escribir en primera persona.
Suele ser una excusa que utilizan los periodistas para hablar de sí mismos y fanfarronear. Pero no encontré otra manera de hablar de ese hombre que una tarde, rata al colegio mediante, vio a un pibe con el pelo largo hasta los hombros, flaco y comelibros, le dio su confianza, su amistad si puede decirse y lo marcó desde ese día y para siempre. Gracias, en serio.

Julio Varela.

TAPA: Siesta carísima


Segundo Número Acento Propio
Tapa N° 2 - 30/01/07

Usina: Desenchufada

La Usina pudo haber incursionado en el mercado de las telecomunicaciones y masificar el acceso, pero no lo hizo. En cambio, desde junio último, dispuso aumentar los honorarios de su directorio como si la empresa hubiera avanzado tanto como otras prestadoras eléctricas.

Sin afrontar riesgo empresarial alguno en favor de los contribuyentes, la empresa se consolida como ejemplo del conservadurismo local pese a la declamación del Directorio Público de competir con las multinacionales.
La distribuidora de energía eléctrica había prometido brindar más que kilovatios y avanzar sobre servicios como la telefonía e Internet. Pero luego desistió y en lugar de eso, su conducción se “cotizó” tanto como el directorio de una empresa verdaderamente competitiva.
¿Conclusión? Tandil afronta anualmente un costo de casi 730.000 pesos anuales sólo para pagar los honorarios de los directivos de una empresa que baja los brazos en una pelea por nuevos servicios que ciudades similares ganaron.

“Tandil nunca va a ser más grande que su Usina”. El adagio se repite como Padre Nuestro tanto en las oficinas de 9 de julio al 900 -hoy declaradas en venta- como entre los viejos motores de Nigro y Saenz Peña. La frase nació al calor de una ciudad que, cuentan, resultó una isla de progreso industrial en la Argentina de la década del 50´, cuando no abundaba la energía en el territorio nacional.

Pero el poético enunciado, parece esfumarse desde que la idea de diversificar el objeto social se oscureció, como en un apagón.

Por lo pronto, la empresa sigue con un piloto automático que desde junio pasado implica el pago mensual de 12.000 (10.000 + IVA) pesos a su Presidente y Secretario y 7.000 pesos (6.000 + IVA) a los Directores; y sin asumir riesgos empresariales que conlleven una mejora al usuario.

¿Necesita una gestión capaz, comprometida y audaz ocultarle a la opinión pública un incremento en sus honorarios? En diciembre pasado, el Presidente y el Secretario percibieron cada uno 22.000 pesos de retroactivo y nada de eso trascendió.

La política oficial, evidentemente, es una suerte de continuidad de la de los años ‘90. En ese tiempo la Usina llegó a tener depositados en plazo fijo 5.000.000 de dólares que -por culpa de un patrón gerencial que llega hasta hoy- se convirtieron en 5.000.000 de pesos.

La “audacia” de aquel entonces le hizo perder al pueblo tandilense nada menos que 10.000.000 millones de pesos en virtud de “prodigiosos negocios” como lo fue... la compra de Bonos de la Deuda Externa Argentina. La siesta sigue.
Sueños que se esfumaron

Desde 2003, el directorio público de la distribuidora declamó que había que pensar en proveer a Tandil más que kilovatios.

Al compás de bombos y platillos, fue el otrora presidente Victorino Pugliese el encargado de dar la buena nueva: ni bien asumió al cargo, se comprometió a hacer realidad lo acordado por la asamblea de accionistas. No era otra cosa que proyectar la venta de telefonía a un precio mucho más accesible.

No obstante, la promesa de “trabajar para el usuario, que es el pueblo de Tandil”, no quedaría allí nomás, sino que la fibra óptica y la red de redes era otro de los campos a desandar.

Inclusive hubo conversaciones informales con empresas privadas que se vieron seducidas por el convite, lo cual fue desestimado por las autoridades, ya que era la misma Usina Popular y Municipal la que se mostraba convencida de poder llevar la línea fija a todos los hogares; hasta hubo créditos ofrecidos a la Comuna para tal fin. Mejorar el precio de las llamadas y redundar en una anestesia al bolsillo de la gente se mostraban como un deseo alcanzable.

A nadie le quedaban dudas, como lo supieron alegar públicamente desde la cúpula oficial, de que el proyecto inclusive sería “redituable”. El optimismo llegaba a tal punto que se sostenía que la Usina podría prescindir de caminar junto a cualquier cooperativa para lograr el cometido.

Paralelamente, se dieron los primeros pasos con la tramitación de licencias para operar en el ámbito de las telecomunicaciones.
A pesar de todo, la banda ancha por aire y el sueño de una telefonía local se desenchufaron. Y desde que Pugliese le dejó su cargo al agrimensor Carlos Nicolini, los anuncios otorgaron paso a un silencio de misa. La pregunta es: ¿por qué?

Nuestro distrito, y su gestión pública, dejaron pasar una oportunidad histórica. ¿Cuánto pesaron la flaca capacidad emprendedora, el temor a un gigante como Telefónica de Argentina y la pulsión por privilegiar una inmediata rentabilidad por sobre la necesidad del conjunto de la comunidad? ¿Qué motivos llevaron a que la comisión directiva tirara la toalla en la pulseada contra las multinacionales antes de ingresar al ring, cuando el título en cuestión resultaba nada más ni nada menos que el acceso masivo, barato y eficaz a las tecnologías básicas del mundo que hoy rige?

¿Cuántas bibliotecas, escuelas y organizaciones no gubernamentales de la periferia podrían bucear desde los barrios en la web, en forma gratuita o con una exigua cuota mensual, cómo lo marcan no sólo el derecho a la información, de alto rango constitucional, sino también los lineamientos de una supuesta modernidad que llegó hace rato? ¿Alguien cree que esta función indelegable del Estado la va a cumplir una compañía multinacional, luego de la tormenta privatizadora de los ‘90?

No resulta difícil imaginar el beneficio tangible que traería aparejada una ´tarifa social´ análoga a la boleta de luz pero que permita satisfacer una prestación vinculada a las www; mucho menos descabellado es pensar que otro debería ser el empeño de una conducción empresarial que le cuesta a la sociedad tandilense, nada menos que 730.000 pesos anuales por una tarea que no refleja beneficios que los justifiquen.

Según el registro que maneja la Oficina Municipal de Información al Consumidor, órgano local que defiende los intereses de clientes afectados por el abuso empresarial, la prestataria actual de telefonía básica (también las de celulares) encabeza con comodidad el listado de firmas con más cantidad de denuncias en contra, por motivos entre los que se encuentran las presuntas irregularidades en la facturación, el corte súbito de la línea y la falta de un espacio concreto y personal para reclamar dentro de la misma firma, más efectivo que un improductivo 0-800.

Una empresa local en la ciudad dejaría menos margen para estas inescrupulosas maniobras. Con todo, la Usina se desentendió del emprendimiento para anticipar que se subirá al innegable furor de la construcción.

Asimismo, con la edificación -lenta pero en marcha- de la moderna sede de Villa Italia, la gestión busca “unificar las estructuras” orgánicas de la institución, no sin algunos lujos arquitectónicos como un puente que fusionará a las oficinas de administración y dirección con un museo técnico regional y una amplia cúpula vidriada, más una fuente de aguas danzantes afuera para embellecer el entorno. En este contexto, la distribuidora de energía quiere invertir en el negocio inmobiliario. A nadie escapa que puede traer aparejado fuertes dividendos, pero transformaría el “objeto social” en un “objeto económico” raso.

Tandil no jugó

Tandil bajó los brazos en combates que otros ganaron. No sólo triunfaron en lo económico ciudades con características que podrían definirse como similares a las de este partido. Sino que llegaron a mejorar la competitividad, la prestación de sus contendientes y terminar en algunos casos con la desinversión a la que se acostumbraron las grandes compañías de capital foráneo bajo el paraguas de la pasada década en la Argentina.

Resulta increíble que así haya sucedido -y suceda- mientras otra prestadora como Cretal despliega un eficiente servicio en el área rural y su directorio no percibe sueldo alguno.

Olavarría y Pergamino, localidades con una dimensión poblacional y física muy parecida a la de Tandil, firmaron acuerdos con cooperativas de telefonía que no sólo redundaron en tarifas más baratas sino también en una seria amenaza al monopolio.

En medio de las políticas privatistas de los ‘90, las cooperativas del sector eléctrico tomaron la posta y plantearon la competencia en telefonía básica, nichos de mercado donde claramente mandaban Telefónica y Telecom.

En esta batalla desigual, las cooperativas salieron favorecidas: se quedaron, aproximadamente, con el 50 por ciento del mercado. Sucedió que la gente las eligió porque la gente se cansó de reclamarle a un contestador de voz.

Yendo al plano local, son conocidos los trastornos que en forma crónica deben soportar los usuarios de las afueras del ejido urbano tandilense. Ejemplos de la nula respuesta empresarial telefónica son los vecinos de Cerro Leones y la zona cercana a la Sociedad Rural. Allí los robos de cables y la venta clandestina de cobre se han transformado en un problema que la firma parece achacarle a sus clientes: además de largas semanas sin reestablecer el servicio, la Usina cobra religiosamente los costos de mantenimiento de línea.

Las posibilidades de competencia para las cooperativas comenzaron en mayo del año 2000, cuando el por entonces secretario de comunicaciones de la Nación, Henoch Aguiar (durante el Gobierno de Fernando De La Rúa) llevó adelante la desregulación de la telefonía básica, que eliminó la caución de 400.000 pesos que había impuesto Carlos Menem a través de la resolución 764.

Sin ir más, lejos en Saladillo y San Miguel del Monte, el sistema cooperativo fue mas lejos: allí avanzaron en la diversificación sin alianza empresarial alguna.

Éxito cooperativo

Tres experiencias testigo de cómo es posible jugarle de igual a igual a las multinacionales son la Cooperativa de Electricidad de Santa Rosa (La Pampa), la Cooperativa de Electricidad de Oberá (Misiones) y el Nodo Sud Telecomunicaciones Cooperativo (Córdoba).

En la provincia mediterránea, las ciudades de Bell Ville y Marcos Juárez, lograron captar el 50 y 40 por ciento del mercado telefónico respectivamente. Luego se sumaron otras siete cooperativas más, todas interconectadas a través de 300 kilómetros de fibra óptica. Además, planean abastecer a 21 localidades. En la actualidad, llegan a 120.000 habitantes (poco menos de la población de Tandil) por medio de 12.000 abonados. En dos años, invirtió 15.000.000 pesos y generó 100 puestos de trabajo.

En Nodo Sud entienden que “si no invertimos nosotros, raro es que lo hagan las multinacionales”. José Fava (gerente) sostiene que “por un tema de costos, de competencia y know how decidimos agruparnos, porque juntos obtenemos muchas más ventajas que siendo islas. La gente entendió, por el sustento ideológico que da el cooperativismo, que se podía retener y generar riqueza, promover nuevas fuentes laborales y ampliar la calidad de vida”.

En la capital pampeana, por su parte, el servicio de telefonía básica ya superó los 4.000 asociados, repartidos entre esa ciudad y siete localidades lindantes, también interconectadas.

Esa cooperativa eléctrica es la primer operadora de distribución de electricidad domiciliaria y el segundo operador telefónico, con el 42 por ciento de los abonados. Para sus representantes, “el recurso económico es poder, y las cooperativas son un poder económico y social, porque democratizan los recursos en beneficio del conjunto. Nuestros excedentes sirven para expandir las líneas de cableado, por ejemplo”.

En Oberá, desde el año 2000 a esta parte, ya a más de 4.000 abonados al servicio telefónico, de un universo total compuesto por 7.000. Uno de los puntos que diferenció a esta cooperativa de la competencia fue que bonificó con un 30 por ciento el pago a término, lo que generó un traspaso de 300.000 pesos anuales a los asociados.

Ante la pregnancia que estas experiencias solidarias tuvieron en la gente, Telefónica y Telecom comenzaron a ofrecer planes especiales, regalaban los aparatos y bajaron sus tarifas. A pesar de las tentadoras promociones, la gente se pasó al servicio local.

Las multinacionales cambiaron planteles de personal, extendieron las redes, pusieron fibra óptica y hasta acordaron inversiones en ciudades condenadas al olvido. De todas maneras, no pocos ciudadanos recordaron las deficiencias de su servicio, el desinterés manifiesto en la atención al cliente, el cierre de los centros comerciales, y por sobre todo, el tener que trasladarse -a veces- 100 kilómetros para poder dejarles un simple reclamo.


M
ansilla: "Todavía estamos a tiempo"

Desde su visión como edil, pero más aún por su larga trayectoria en el movimiento cooperativista nacional, el concejal del Frente para la Victoria Carlos Mansilla dice que es una “vergüenza” lo que sucedió con la Usina y la apatía de la conducción de esta empresa frente a la posibilidad de extenderse hacia en nuevas áreas.

“Un montón de cooperativas incursionaron en nuevos servicios y les va muy bien”, afirma el vicepresidente del cuerpo deliberativo. “La tarifa social, que se aplica en nuestra ciudad, o mejor dicho el concepto de ella, debe incluir, por ende Internet, que en definitiva es un servicio público. La Usina bien podría subsidiar a escuelas, bibliotecas y otras entidades para que lo reciban gratis.”

-¿Estamos a tiempo de dar un nuevo servicio?
-Siempre se está a tiempo. Pero claro, hay un ejemplo patético: hoy las nuevas tecnologías hacen que un aspecto importante, una ventaja que tenía la Usina -los postes para poner las líneas- pierdan utilidad, porque ya es posible hacerlo en forma inalámbrica. Sin embargo sigue teniendo lo mejor que puede tener: la fidelidad de los vecinos hacia la empresa y el prestigio.

-¿No tuvo forma alguna de hacérselo entender a las autoridades?
-Llevo años diciéndoselo. La primera nota que me hicieron en los diarios fue hace mucho tiempo, en “La Voz” y personalmente, antes de ser candidato a nada, ya le transmitía al gobierno del doctor Lunghi una propuesta al respecto. Era el momento. Y no se trata solamente de una opinión personal, fíjese que el presidente de OCEBA, el ingeniero Jorge San Miguel -verdadero experto en la materia- planteó todo esto y pese a que detalló las distintas formas de poder llevar a cabo algo superador en la Usina, jamás lo escucharon.

-¿Ahora ya no?
-Ahora también es el momento. Siempre es el momento. Todo lo que se haga con ganas e inteligencia se puede hacer. Hoy, el movimiento cooperativo está discutiendo la posibilidad de dar el servicio de telefonía celular. Es el nuevo desafío: el modelo telefónico. La Usina lo puede hacer tranquilamente, porque justamente la Secretaría de Comunicaciones de la Nación está otorgando licencias a las cooperativas. El negocio de la telefonía fija de por sí ya no es rentable, o sea que debe darse junto a la telefonía celular e incluso a la transmisión de datos, la banda ancha y llegado el caso, al canal de cable. En la Argentina en este momento hay más de 50 localidades donde el servicio de telefonía está siendo dado por cooperativas eléctricas.

-Tal vez están mejor posicionadas que la Usina.
-No. Nuestra Usina, es de las mejores posicionadas en el país. En Argentina hay 300 cooperativas telefónicas que brindan servicios y a su vez hay 50 cooperativas eléctricas que ahora también dan telefonía, de modo que existen 350 localidades que acceden al servicio de telefonía a través de cooperativas.Inclusive estoy hablando de muchas ciudades más chicas que Tandil que poseen un servicio sustentable y de primera categoría. Si la experiencia de más de 300 ciudades no alcanza…